ALL THE BEST LOCATIONS ARE LOCATED ON THE MARGINS

10 ago. 2011

LONDON'S STILL BURNING AND ALSO MANY MORE CITIES IN THE UK

La violencia se traslada a Manchester y Liverpool en otra noche de disturbios

La violencia se traslada a Manchester y Liverpool en otra noche de disturbios

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / J. M. MUÑOZ | Londres (Enviado Especial) 

Más de 600 personas han sido ya detenidas en los disturbios. Cameron autoriza a la policía a usar pelotas de goma y se estudia el uso de cañones de agua y gases lacrimógenos

Miles de policías devuelven la calma a un Londres blindado

WALTER OPPENHEIMER | Londres - Tu comentario

La mayoría de los comercios cierran antes de tiempo y las calles se quedan vacías. Cameron reúne a sus ministros

Ningún barrio a salvo

FABRIZIO SÍMULA | Madrid

La violencia y el pillaje se han extendido desde áreas pobres, multiétnicas y tradicionalmente conflictivas hasta zonas residenciales de la capital británica

Directo: 685 detenidos retransmisión en directo

Fotos, testimonios y la información más actualizada de los incidentes en Reino Unido
<i>Muchos conflictos en uno</i>

Muchos conflictos en uno

WALTER OPPENHEIMER | Londres

Esta protesta parece menos ideológica, menos política.- Es difícil que los recortes hayan tenido ya impacto en los jóvenes

















 

Los diarios españoles traen muy buenas crónicas sobre lo que está sucediendo y tratan de explicar por qué está sucediendo.
.-ABC: ‘Marginación y resentimiento’.
.-El País: ‘Las claves de las protestas en Londres’.
.-El Mundo: ‘Blackberry contra Twitter’.
.-Público: ‘Las revueltas sociales de Londres se extienden’.
.-En Ideal y los diarios regionales de Vocento: ‘La ola de violencia deja 215 detenidos’.


    DAVID CAMERON TRIPLICA LOS AGENTES PARA CERCENAR LOS DISTURBIOS

    El primer ministro británico, criticado por reaccionar tarde, convoca de urgencia al Parlamento

    FUENTE: WWW.PUBLICO.ES / DAVID BOLLERO  

    "Esto es criminalidad pura y dura, y como tal ha de ser enfrentada y derrotada". Así de contundente se mostró el primer ministro británico, David Cameron, a su llegada a Downing Street después de suspender sus vacaciones para hacer frente a la peor oleada de violencia en Reino Unido desde hace décadas. Unas revueltas que ya se han cobrado su primera víctima mortal en Croydon, al sur de Londres.

    Tras reunirse con el Comité Cobra el gabinete de crisis formado por el viceprimer ministro, Nick Clegg; la ministra de Interior, Theresa May; y el director de Scotland Yard, Tim Godwin, Cameron advirtió de que está decidido a que se haga justicia, para que los violentos "sientan todo el peso de la ley", y convocó extraordinariamente a la Cámara de los Comunes para que se reúna el jueves en sesión de emergencia. Los parlamentarios tendrán que interrumpir sus vacaciones y regresar a Londres desde cualquier lugar del mundo donde estén para atender a la comparecencia del primer ministro.




    Los saqueos estallan de nuevo en barrios de Manchester y de Birmingham
    El líder del Partido Conservador aseguró que hará "todo lo necesario para restablecer el orden en las calles británicas". Pero mientras el Gobierno condena las revueltas, desligándolas de la muerte de Mark Duggan por disparos de la Policía y del plan de ajuste de Cameron, cada vez son más las voces que identifican la tensión racial y las medidas anticrisis como las principales causas del conflicto.

    Los primeros análisis realizados por la Comisión Independiente de Quejas de la Policía (IPCC) han determinado que Duggan, un joven negro con cuatro hijos cuya muerte desató los disturbios, no disparó a los agentes: el arma encontrada en el lugar de los hechos no fue usada y la bala incrustada en un coche patrulla procedía de la pistola de uno de los oficiales.

    Algunos parlamentarios han solicitado medidas más drásticas, desde el empleo de cañones de agua al toque de queda. O, incluso, la intervención del Ejército. Pero Cameron optó por reforzar los efectivos policiales, cancelando todos los permisos y vacaciones de los agentes y casi triplicando su número, de 6.000 a 16.000. Scotland Yard sí baraja el empleo de balas de goma, según el subinspector Stephen Kavanagh.

    Descartado el toque de queda, Scotland Yard baraja el uso de balas de goma
    El Comité Cobra optó por asumir medidas más drásticas tras la tercera batalla campal en Londres, la noche más violenta en 20 años que terminó por extenderse a Leeds, Liverpool, Manchester o Birmingham, con un saldo de 44 policías y 14 ciudadanos heridos.

    Fotos de los vándalos 

    Desde que estallaran las revueltas en la noche del sábado al domingo, en Reino Unido se han realizado más de 700 detenciones (563 en la capital), que podrían incrementarse con ayuda de la tecnología y la colaboración ciudadana. Scotland Yard comenzó a distribuir por las redes sociales las primeras imágenes de sospechosos recogidas por las cámaras de videovigilancia para proceder a su identificación.

    Las investigaciones determinan que Mark Duggan no disparó a los policías
    Además, se multiplican las webs y cuentas de Twitter en las que los ciudadanos suben fotografías de los disturbios con el mismo fin. Se trata de medidas que aprovechan el alcance de estas redes, que a su vez están en el punto de mira de Scotland Yard por considerar que los violentos se coordinan a través de Twitter y el servicio de mensajería cifrada de Blackberry, difícil de rastrear.



    Pero todo ello no arredró a los "rufianes", como los calificó Cameron, que por cuarta noche consecutiva se lanzaron a saquear e incendiar. Esta vez en barrios marginales de Manchester, donde al comienzo de la noche había varios edificios en llamas y todos los pubs y locales nocturnos se habían visto forzados a cerrar sus puertas, y en los suburbios de Birmingham.

    Tras haber sido cuestionado por la lentitud del Gobierno en la gestión de las revueltas (la ministra de Interior no regresó al país hasta pasada la segunda noche de disturbios), Cameron visitó por la tarde Croydon, una de las zonas más afectadas. Mientras, Clegg era increpado en Birmingham. La imagen de algunos barrios como Clapham o Croydon se asemeja a una zona de guerra: coches calcinados, edificios quemados, escaparates reventados, cristales y olor a humo.

    Al coste político se añade el económico en el peor momento, con las empresas inversoras preocupadas por la inestabilidad financiera, como apuntó el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Londres, Colin Stanbridge, quien subrayó que "ésta no es la imagen que queremos mostrar al mundo".

    Comercios, oficinas e incluso algunos organismos administrativos locales adelantaron el cierre y la Asociación de Aseguradoras Británicas ha estimado el coste en "decenas de millones de libras". Asimismo, el British Retail Consortium, que agrupa al comercio minorista, habla de pérdidas multimillonarias.

    La crisis se agrava para Cameron con la proximidad de los Juegos Olímpicos de 2012, para cuya inauguración resta menos de un año. El Comité Olímpico Internacional ha expresado su confianza en la seguridad y desde el Comité Organizador de Londres 2012 se afirmó que el Parque Olímpico de Stratford es seguro, a pesar de su cercanía a Tottenham.

    LAS RECETAS DE CAMERON Y LOS 'RUFIANES'

    El 'premier' conservador no ve relación ninguna entre sus recortes sociales y la violencia en los barrios marginales

    FUENTE: WWW.PUBLICO.ES / CARLOS ENRIQUE BAYO MADRID 

    Una mujer mira a través del escaparate destrozado de un supermercado saqueado en el barrio de Ealing, al oeste de Londres. toby melville / reuters

    Una mujer mira a través del escaparate destrozado de un supermercado saqueado en el barrio de Ealing, al oeste de Londres. Toby Melville / reuters CARLOS ENRIQUE BAYO

    Según el sagaz análisis esgrimido ayer por David Cameron, lo que está ocurriendo en los barrios marginales de Londres y de muchas otras ciudades inglesas no es más que una explosión de "violencia irracional", que se extiende por un fenómeno de simple "imitación", y está protagonizado por bandas de "rufianes" que serán "derrotados" y sometidos a "todo el peso de la ley". Se triplica el número de policías en las calles, se ordena a los agentes que empleen tácticas más "robustas" y se persigue a esos "matones" identificándolos con los vídeos de las cámaras de circuito cerrado que se desplegaron a miles en Londres ante la amenaza de Al Qaeda.

    Asunto resuelto, pues. Y es de esperar que esa sabia estrategia sea aplaudida desde aquí por el mismo que consideró que la gestión económica de Cameron era la luz que había de guiarnos fuera de la crisis. Es decir, Mariano Rajoy.

    En Tottenham, los fondos para servicios cívicos juveniles se han recortado el 75%

    Porque las revueltas sociales que incendian Inglaterra son consideradas por la derechacomo siempre que se rebelan los desheredados un desagradable problema de orden público que se arregla a garrotazos. ¿Cómo van a tener algo que ver en ello los tijeretazos de los subsidios y programas sociales impuestos por Cameron en su política de austeridad?

    En Tottenham, donde saltó la primera chispa de la insurrección, el presupuesto de servicios cívicos para la juventud, como los clubes y las actividades educativas que la apartan de las bandas callejeras, ha sido recortado en un 75%, la mayor reducción de todas las partidas, justo en el lugar donde el paro juvenil es pavoroso: sólo hay un puesto de trabajo por cada 50 jóvenes que buscan empleo.

    Tampoco debe tener nada que ver con la revuelta el rencor racial fermentado durante 30 años, desde el chispazo de Brixton en 1981, ante la actuación prepotente y xenófoba de la Policía Metropolitana destacada en esas empobrecidas barriadas de población afro-caribeña: de Toxteth, en Liverpool, a Handsworth, en Birmingham.

    Treinta años de dura actuación policial en las barriadas han fermentado el rencor

    "Décadas de individualismo, de egoísmo atizado por el Estado y la economía competitiva, combinado con un aplastamiento sistemático de los sindicatos y una creciente criminalización de toda disensión, han convertido a Gran Bretaña en uno de los países con más desigualdades del mundo", escribía ayer Nina Power, en The Guardian, aparentemente sin comprender que todo esto no es más que el resultado de "una oleada de vandalismo" insensato, como aduce unánimemente la prensa conservadora.

    Ningún papel debe jugar en todo esto la crisis que está fustigando a las clases más bajas, mientras las capas altas hallan en ella nuevas oportunidades de enriquecerse. Que los grandes disturbios de los 80 en Reino Unido se produjeran también en plena recesión, con altísimo desempleo y severas medidas del thatcherismo ultraconservador es sólo una coincidencia, claro.

    "La irracionalidad de las turbas no se puede explicar por la predisposición individual al crimen, sino por su sentimiento de grupo social deslegitimado en su relación histórica con los que les rodean", explica Clifford Stott, catedrático de Psicología en la Universidad de Liverpool y especializado en disturbios. Apreciación que sin duda descartará el buen juicio de Cameron, frente al sólido argumento de los "rufianes".
    Rajoy debe estar impaciente por llegar al poder, para poner orden en las calles españolas aplicando las recetas de su admirado Cameron.


    POLICE: "WE WILL FIGHT FIRE WITH FIRE"

    Orders given to use plastic bullets as riots spread across Britain

    FUENTE: THE INDEPENDENT / By Jerome Taylor, Oliver Wright and Nigel Morris

    Wednesday, 10 August 2011
    Riot police in Croydon on Monday night
    AFP/GETTY IMAGES
    Riot police in Croydon on Monday night

    David Cameron and the head of the Metropolitan Police have taken the unprecedented step of authorising armed officers to use plastic bullets if needed to stop looters and rioters laying waste to Britain's major cities. The Prime Minister and senior officers approved the emergency powers for "as long as they are needed" to get a grip on the lawlessness which has now spread from London to communities across the country.

    The Government also discussed introducing CS gas and water cannon to break up disturbances in future – a move which would end a 180-year tradition of "minimum force" public order policing in Britain.
    Last night, Manchester and Birmingham became the new centres of the riots as shops were attacked and looted and cars set on fire. Violence also spread to Liverpool, Nottingham, Salford, Wolverhampton and West Bromwich.
    "The police are being given an opportunity to prove they can control this by traditional methods and maximising their strength on the streets," said a senior Whitehall source. "All options will have to be considered if all else fails." If used, it would be the first time plastic bullets had been fired on mainland Britain.

    Among other news yesterday:
    * Officers were drafted into London from 30 forces – bringing the total strength on the streets to 16,000.
    * Deputy Prime Minister Nick Clegg and London Mayor Boris Johnson were jeered as they toured communities hit by Monday night's rioting.
    * Insurers put the cost of the disturbances so far at more than £100m, while the police called for extra funding to cover the cost of operations.
    * David Cameron announced that Parliament will be recalled tomorrow to debate the riots – the first time such a recall has occurred as a result of disturbances in mainland Britain.

    So far, 111 Met officers and five police dogs have been injured in the violence after being attacked with bricks, bottles and planks of wood. Scotland Yard has made 685 arrests over the four nights since rioting began, and charged 111 people with offences ranging from burglary to possessing offensive weapons. 

    A snap poll to be published today found only 28 per cent of the public thought the Prime Minister had handled the crisis well so far. The vast majority backed the use of hardline tactics such as water cannon, tear gas and plastic bullets. Such methods would prove highly controversial. Plastic bullets have been implicated in at least 17 deaths in Northern Ireland over the past 40 years.

    The Met's Deputy Assistant Commissioner Stephen Kavanagh said any decision to use plastic bullets would not be taken lightly, but added that it was "one of the tactics" available to officers. "We are not going to throw away 180 years of policing with communities quickly," he said. "The repercussions and change to the way we police if we take the decision to use them will be long lasting. The Met Police does not wish to use baton rounds, but if it gets put into a position that it needs to protect the people and the property and the lives of Londoners then we will do so."


    Sir Hugh Orde, the head of the Association of Chief Police Officers, told The Independent he was not in favour of using plastic bullets or water cannons. 
     "The great strength of the British policing model is minimum use of force," he said. "So understandably there is concern from professional cops – rather than people who think they can run policing – about how you deal with this."
    Monday night already saw a policing first when Jankels – heavily armoured 4x4 vehicles – were deployed in London for the first time. They were used in Clapham and Hackney, but only after hours of serious rioting and looting.

    In a clear criticism of the police response so far, Mr Cameron called on officers to use "more robust" tactics against rioters. He pledged to speed up court procedures to deal with "many more" arrests expected as police scour hundreds of hours of CCTV for evidence. He warned the rioters: "You will feel the full force of the law. And if you are old enough to commit these crimes, you are old enough to face the punishment." 

    London riots: Tony Parsons on a flashpoint in broken British society


    YOU do not make your ­neighbourhood a better place by burning down your ­neighbour’s home.

    You can’t scream about social justice when what you would really like is a free high definition TV.

    You do not make this country a better place by terrorising ordinary men, women and children, or by setting fire to their streets, or by destroying businesses that have served communities and provided jobs for over a hundred years. The riots have no moral authority.

    Those involved – or their ­apologists – can bleat that it is about unemployment, or police violence, or the cuts in public services.
    But that is all rubbish.

    The people who are out on our streets robbing, burning, looting, throwing bottles and putting people of the minimum wage out of a job are self-pitying scumbags.

    There is no justification for what they do. This is beyond all politics – and beyond all special pleading.

    The people who are the very backbone of this country – the folk who work hard, who always do their best for their families – are the ones who suffer.

    They run for their lives. They see what they have worked for burned down by jeering mobs. They lose their businesses, their homes. It might not look like much to the outside world, but it is everything they have worked for – gone in a night of stomach-churning, mindless violence.

    It is so hard to build something.
    It is so easy to smash something up.

    But even as the rioters post their triumphant pictures of booty and mayhem on the social networking sites, they are building the next generation of ghettos.

    Do they imagine that the shops and stores which they pillage and smash will be coming back soon?

    And I feel desperately sorry for all the hardworking black people in this country.

    Those images of black youths looting and pillaging will not soon fade from the national consciousness. They have set race relations back in this country by 30 years.

    It is sad beyond belief – nothing less than a national tragedy.
    Not merely because firemen and policemen have had to stand back and let the rioters have their way.

    Not because so many innocent families have watched all they love get smashed to pieces.

    But because of what these riots say about the rioters themselves.
    I know they whine about ­unemployment and a lack of ­opportunity – but why would anyone want to employ these witless morons? Who would want to give them a job? And what job could they possibly do?

    They are lost forever. The 14-year-old in his pair of looted trainers should make the most of them – he will be wearing them when he is 40.
    In these riots everything that ails us comes together in a perfect storm.

    Schools where education is despised. Illiterate, swaggering thugs who have sucked up benefits like their mother’s milk.

    And a gang culture that is a ­corrosive substitute for families that were broken before they were ever really made.

    MAP OF RIOTS IN THE UK

    One government tip – as Cameron put down his semi-skimmed latte in Tuscany and hurried home – was that parents should know where their children are.

    What a bitter irony – because of course, many of those masked thugs would have had absolutely no idea where their fathers were.

    And in their pathetic swaggering, we see the very limits of society’s attempts to be understanding, to be soft, to be compassionate.
    In the end – softened up with their human rights, pampered with a benefits system that was meant to protect the vulnerable – we get this shabby shower.

    We have produced a generation that is good for nothing but, paradoxically, is afraid of nothing.

    How shameful to watch images of policemen who appear afraid to strike out in case they get dragged before some human rights tribunal.

    How hard to watch firemen who can’t put out a blazing business, or home, because goons are pelting them with bottles.

    How it breaks the heart to see the very best of us – the quiet families who go to work, the small shopkeeper who serves some poor working class community, the family with the business that was started generations ago – tormented and tortured by the mob.

    And for all their looted booty, for all the HD TVs and trainers, the mob have nothing. No family beyond the gang. No home that they have built with their hands. No job that gives them pride and a sense of worth and a few quid to save up for the things they want.

    The rioters are not made of the same stuff as the quiet, decent families they have terrorised and robbed and burned from their homes. They are not made of the same stuff – and they know it.

    Yet inside the heart of every single one of those rioters, there beats a certain warped pride.

    Perhaps for the very first time in their lives, they can forget that they are worthless.

    These riots are a crime against all the people who live their lives with quiet decency.

    They are a crime against the working class of this country.

    Because whatever those rioters truly are, they have done nothing to deserve being called the “working class”.


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