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13 oct. 2012

LOS COLORES DE EH BILDU

FUENTE: www.mimesacojea.com Hoy el

CIS ha hecho pública una encuesta sobre la intención de voto en las elecciones vascas. Todos los diarios se han hecho eco de los datos, pero solo los nacionales han tenido a bien hacer gráficos con ellos. He notado que la prensa española está un poco confusa a la hora de representar gráficamente a EH Bildu, así que he decidido echar un cable. Éste es el logotipo de Bildu:

Su color, como puede apreciarse, es un verde más o menos pistacho. Ocurre que los grafistas de los periódicos han decidido tirar de creatividad con resultados más o menos raros. El País, por ejemplo, considera que es buena idea que EH Bildu esté representada en negro:
El Mundo, por su parte, le pone a Bildu exactamente el mismo verde que al PNV pero, eso sí, en extremos opuestos del gráfico: El grafista de ABC es mucho más creativo. Atribuye a Bildu el color correcto, pero ilustra al PNV con un azul deslavado, algo así como un PP sin "punch". Además, ABC confunde IU con UPyD (zona blanca, a la izquierda del todo). El grafista de La Razón, lamentablemente, no ha hecho ningún gráfico sobre el tema. Estará retocando alguna foto.

ME DA A MÍ QUE HAY MÁS DE UNO ACOJONAO CON LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES EN EUSKAL HERRIA EL PRÓXIMO 21 DE OCTUBRE !!

DOWN - WITCHTRIPPER


8 oct. 2012

LUZ DE GAS

FUENTE: www.elpais.es

Todos los días nos hacen luz de gas, pero por desgracia, el sufrimiento de los españoles no es una película
 
En la versión que Cukor rodó en 1944, Ingrid Bergman no prueba bocado mientras su marido ataca la cena con apetito. Sobre sus cabezas, la intensidad de la luz que emiten las lámparas de gas crece solo para descender enseguida y volver a subir sin motivo. Charles Boyer finge que no ve nada, y se preocupa por las distorsionadas percepciones de su esposa hasta que consigue que ella misma se convenza de que se está volviendo loca. Ese es su objetivo, la razón por la que ha manipulado las instalaciones de su casa.


Primero, la banca española era la más sólida de Europa. Después, no. Luego, incluso, era muy frágil. Cayeron los gigantes, se arruinaron los propietarios de preferentes, las cajas se convirtieron en bancos y con eso iba a haber de sobra, pero tampoco. Se nacionalizó con el dinero de todos a los que estaban peor, solo para que unos meses más tarde estuvieran mucho peor.


Y así llegamos al rescate bancario, el cuerno de la abundancia que el mismísimo Rajoy exigió en Bruselas por el bien de todos los españoles, aunque resultó que dependía de unas laboriosas auditorías. Cuando esas auditorias terminaron, nos contaron que su resultado era mucho mejor que lo esperado. Y entonces, justo entonces, se empezó a hablar de un segundo rescate.

La luz sube y baja sobre nuestras cabezas mientras el Gobierno insiste en que no vemos bien, en que ellos hacen lo correcto y no hay motivos para protestar por la raquítica condición de una democracia que nos está dejando en cueros. Se alaban actuaciones policiales propias de una dictadura, se infiltran provocadores en convocatorias pacíficas para criminalizar a los manifestantes, y se insulta sin rubor a quienes, como el juez Pedraz, denuncian el deterioro de las instituciones. Todos los días nos hacen luz de gas, pero por desgracia, el sufrimiento de los españoles no es una película.

ALMUDENA GRANDES, SÍ... ERES MUY GRANDE !!

7 oct. 2012

UNA LOCURA

FUENTE: www.elpais.com

Por los presupuestos locos no se apuren, ya los he firmado, pero el Gobierno debería echarme una mano lista para que me parezcan cuerdos
Tras hacer cuentas para cerrar mis presupuestos domésticos, he decidido dar un recorte serio a la partida que venía dedicando a la educación de mis hijos. Que sean autodidactas, como yo. Voy a dedicar menos dinero también a la alimentación familiar. Que se coman un bocata de chóped a mediodía y luego, en casa, unas acelgas rehogadas. Lo de ir al médico cada dos por tres se ha acabado. Si salen con los dientes torcidos, que aprendan a masticar en diagonal. Y si tienen dioptrías, que guiñen los ojos.

El dinero que ahorre recortando estas partidas se lo regalaré, a través del Ministerio de Hacienda, al mismo banco que estuvo a punto de arruinarme vendiéndome productos basura, tipo acciones preferentes, o cobrándome comisiones abusivas, y que luego se arruinó a sí mismo al dejar que sus directivos metieran la mano en la caja alegremente y se largaran con indemnizaciones de cientos de millones de euros, que no sé traducir en pesetas porque ya he dicho que soy autodidacta. Después acudiré al mismo banco al que le he regalado el dinero de la educación de mis hijos y de su alimentación y de su salud, para pedirle un préstamo a alto interés con el que me compraré una bicicleta estática y un iPhone 5 que no necesito. Lo hago por solidaridad, para que fluya el crédito, como el que chupa del tubito colocado en el bidón para que empiece a salir la gasolina.

Ya sé que regalarle dinero al banco para que el banco me lo preste no tiene sentido, pero si logro convencerme de que es lo sensato dejaré de acudir a las manifestaciones del 25-S, donde de repente una mano tonta te saca del grupo, te lleva ante el juez y te caen cuatro años por sedición. Y encima condecoran a la mano tonta. Por los presupuestos locos no se apuren, ya los he firmado, pero el Gobierno debería echarme una mano lista para que me parezcan cuerdos.

VOTEMOS POR MR. MARSHALL

FUENTE: http://blogs.publico.es/juanjosetellez/2012/10/07/votemos-por-mr-marshall/

El candidato Romney no quiere seguir el camino de España. Pero España no debería seguir el camino de Romney. Ni el de Obama. Llevamos sesenta años haciéndolo y lo único que hemos conseguido es venderle a la Casa Blanca más soberanía que al Bundesbank. Esta misma semana le hemos prorrogado el acuerdo para que puedan seguir utilizando Rota y Morón como si fueran un portaviones a orillas del mediterráneo: puro Irak y Libia, pura Siria o Irán, sin Palestina que valga; de la primavera al otoño árabe en un plisplás, como ha vuelto a alertar el sabio Pedro Martínez Montávez durante la reunión de la sociedad española de arabistas que ha tenido lugar en Sevilla.

Puro Israel en suma, ¿a qué engañarnos?, cuando el voto judío, el afroamericano, el italiano, el irlandés, el griego o el hispano que vino del sur de América, pueden poner la Casa Blanca en bandeja. Al Premio Nobel de la Paz le faltó tiempo para mirar hacia otro lado cuando masacraban niños en la franja de Gaza. Y no creo que Romney fuera a darle cuartelillo al relator de la comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y poner en cuestión la tortura que sigue practicándose en Marruecos. Con su rey y su primer ministro, por cierto, se entrevistó Mariano Rajoy esta semana cuando los euros y la diplomacia tapaban las banderas patrias sobre el Peñón de El Perejil o el de Vélez de la Gomera. ¿Será que ya no se habla del Sáhara porque el Tío Sam construye una base en Tan Tan para combatir a los forajidos de Al Qaeda del Magreb Islámico?

Pepe Isbert sigue dando un discurso eterno mientras el escudo antimisiles cruza a las afueras del pueblo para impedir que un exocet de segunda mano irrumpa en nuestros desayunos de café con churros. Seguiremos esperando la leche en polvo del Pentágono, mientras que en esa Andalucía que bate plusmarcas de paro y a cuya Junta estrangula económicamente el gobierno central, Rota aguarda a que llegue una muchedumbre de marines para alquilarle a buen precio las casas vacías a partir del bluff inmobiliario.



Con el sistema Aegis, la vieja España sin huertos, sin melón ni calabaza, quizá desee que se multipliquen otra vez como panes y peces las licencias de taxis e incluso las güisquerías. Sin importar demasiado que cualquier muyaidín venga a inmolarse por ello hasta El Puerto de Santa María o que la próxima feria de Chipiona termine acaso con un castillo de fuegos artificiales tras la explosión del reactor atómico de cualquiera de los cuatro buques que nos enviará el Pentágono; cargados, eso sí, con cientos de esos gorros tan chic de Frank Sinatra y de Gene Kelly, de las películas de Fassbinder, de los anuncios de perfume o de camareros de La Sureña.

Las encuestas dicen que ya no nos ponen ni PP ni PSOE. Votemos entonces a Mr. Marshall, cambiemos la ceja por un asno y las gaviotas por un elefante. Pídámosle asilo político a la Reserva Federal o al depósito de lingotes de Fort Knox y quizá logremos que la delegada Cifuentes herede el gobierno de California de manos de Schwartzeneger. Y como aquello ya es un estado federal, quizá Artur Mas podría declarar a Cataluña como Estado Libre Asociado. Más bien veo a los legionarios de Cristo conviviendo con los Amish. Allí, al menos, todavía se ruedan películas y se conceden becas, aunque la seguridad social es muy parecida a la que nos están dejando. Cantaremos barras y estrellas, un himno que al menos tiene letra. Y juraremos su Constitución republicana, con todas sus enmiendas.

Aunque, sinceramente, no creo que el Séptimo de Caballería venga a defendernos de las bombas de racimo de Morenés, de las ventoleras de Ruiz Gallardón,, de Mayor Oreja o de los antidisturbios y que, probablemente, también en el Far West, condenen a Guantánamo o a las reservas indias a los pijos ácratas y a los sindicatos que hoy saltan a la calle contra los presupuestos infernales del Estado; a quienes coman bocadillos por la vía pública y a quienes no puedan ni siquiera comerlos;  a quienes se manifiesten ante la Cámara de Representantes o a los jueces que pretendan investigar los crímenes del general Custer.

Votemos por Mr. Marshall. No admitan imitaciones ni franquicias. Así, al menos, en los debates televisados, los candidatos dejarían de hablar mal de España, por la simple razón de que también necesitarían nuestros votos. Como allí los congresistas cobran, será una pena perdernos, eso sí, a María Dolores de Cospedal asistiendo de mantilla a esas ceremonias tan raras que tienen lugar en Washington y en Andalucía: comisiones de investigación, creo que les llaman.

Lo peor, sin duda, sería despertarnos sin saber a ciencia cierta donde queda ese país que ahora le toque defender a nuestros muchachos o preguntándonos si tal vez, en el fondo, también hemos llegado tarde para nacionalizarnos como estadounidenses. Lo mismo tendríamos que mirar a China, que ahora manda casi tanto como las trasnacionales y las corporaciones financieras. Habría que votar poco, eso sí. Pero al menos el gobierno de Pekín nos concedería un crédito blando para poner un bazar de todo a un euro; incluyendo nuestra dignidad, nuestra esperanza, los siglos de lucha obrera y esos últimos treinta años en que hemos creído ese formidable cuento chino de que estábamos construyendo una democracia.

JUAN JOSÉ TÉLLEZ