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25 nov. 2014

MI PRIMERA CRÓNICA PERIODÍSTICA


“Una hora en la plaza da para mucho”

Me decidía a escribir una crónica periodística con cierto tono literario para la clase de 'Texto Periodístico' de Antonio Tinoco; cosa que me aterraba debido a mi poca experiencia en el universo periodístico. Aún así, me puse manos a la obra por lo que tras el desayuno de rigor, bajamos todos los compañeros desde la Facultad hacia el centro. Saliendo por la puerta de la Alcazaba, nos topamos con un grupo de visitantes procedentes de Madrid acompañados por un guía turístico. Su voz resonaba fuertemente entre los muros de la fortificación árabe.

Antes de llegar a la Plaza Alta, salió a nuestro paso un señor con cierto aire extravagante que se autodenominaba “el Niño de Alicante” y que se jactaba de ser uno de los mejores cantaores que había dado España, muy por encima del nivel del Porrina de Badajoz y de Camarón.

Al entrar en la Plaza Alta, nos sorprendió el bullicio de un grupo de chavales de un colegio de Barcarrota que visitaban la parte antigua antes de asistir a una representación en el teatro López de Ayala. Éstos, no tardaron en arremolinarse en torno al Niño de Alicante que deleitó a todos con pasajes de sus más famosas coplas y quejíos, arrancando los olés de los allí presentes. Todo se mezclaba con el ruido de sillas y mesas que los camareros de los bares de la zona se afanaban por colocar y apilar.

En el otro extremo de la plaza, la aparente tranquilidad que se respiraba la rompía un señor hablando a voz en grito por su teléfono móvil, mientras algunas personas pareaban a sus perros y de fondo se escuchaban bocinas, golpes de martillo y sonidos de radial provenientes de una obra cercana.

Un día gris en una plaza llena de vida, donde los estudiantes suben y bajan de la Facultad de Biblioteconomía. A la vez se escuchan sonidos de una sirena que indica la marcha atrás de un vehículo, probablemente un camión de obra. Sonidos todos que se iban mezclando con el crotorar de las cigüeñas que anidan en la Torre Espantaperros, con los turistas embelesados ante la belleza de la plaza tomando instantáneas para inmortalizar el recuerdo de su paso por aquí.

Me siento en la escalones que anteceden a las casas consistoriales para tomar notas en mi cuaderno, e irrumpe en la plaza el primer grupo de turistas acompañados por el guía turístico que les va explicando de forma algo peculiar la historia de la plaza. Me hace gracia que se expliquen lugares evocando edificios que ya no están allí. De repente, aparece en escena un señor pidiendo limosna a los turistas, que es ignorado de forma escalofriante. El pobre hombre, se me acerca para pedirme una ayudina. Es uno de los habituales pedigüeños de la zona que busca algunos céntimos para conseguir su dosis diaria.


Oyendo las palabras del guía turístico, quedo estupefacto cuando le espeta a mi compañero Emilio: “Fuera de aquí, esto es un grupo de visita privado”. Emilio le contesta educadamente y le dice que nosotros estamos fuera del grupo y metidos en nuestros asuntos. La señora le contesta diciendo que no se refería a él si no al pedigüeño.

¿Sabrá acaso la señora que la plaza es un lugar público y abierto a todo el mundo? Además, si entramos a discutir, nosotros llegamos mucho antes.

Lo que más molesta de este tipo de actitud marimandona, son los modos dictatoriales propios de otros tiempos pre-democráticos. Incluso se refiere a la Fiesta de los Palomos que se celebra anualmente en la plaza y los famosos que acuden a la misma. Todo acaba en una crítica hacia una tendencia sexual que enciende a una de las visitantes que no para de soltar por su boquita lindezas contra los homosexuales y los trastornos que ocasionan los eventos que éstos realizan como la fiesta del Orgullo Gay. Quiero suponer que todo se debe a una falta de educación.

Tras una hora allí, abandonamos la plaza y yo me voy con la libreta llena de apuntes para intentar plasmar todo lo he visto y oído durante una hora en esta humilde crónica.

PEDRO WICHARD
 

1 comentario:

Enrique Falcó dijo...

pabernos matao Pedro! Chapó! Has esbozado unas pinceladas y blos demás nos imaginamos el cuadro! bravo!