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13 dic. 2014

YO TAMBIÉN SOY NIKOS ROMANÓS

El preso anarquista en huelga de hambre que reta a la justicia de Grecia

El caso de Romanós se tornó político cuando se hicieron públicas las imágenes de él y otros tres detenidos con signos de violencia. 
 
 
   
"Sigo rechazando cualquier posibilidad de retroceder y respondo con lucha hasta la victoria o lucha hasta la muerte".
Esa es la actitud de Nikos Romanós, un preso que lleva 28 días en huelga de hambre en Grecia, en protesta porque los jueces le negaron un permiso para estudiar en la universidad, argumentando la existencia del "riesgo de fuga".
Así de tajante se muestra en un comunicado hecho público el 3 de diciembre.

El autoproclamado anarquista, de 21 años, se encuentra en el hospital Gennimatas de Atenas, bajo estricta vigilancia.
Solo ingiere agua y se niega a que lo alimenten de forma intravenosa.
"Recalco que he firmado oficialmente mi negación a recibir cualquier tipo de suero", insiste en el comunicado escrito.
Así que su salud se deteriora por momentos.


"Está en situación crítica", en palabras de su propio padre, Giorgos Romanós.

Sospechas de tortura

Romanós fue detenido y condenado a 15 años y 11 meses de cárcel en 2013 por atracar dos bancos en Kozani, en el norte del país, junto a otros tres jóvenes.
Giorgos Romanós, el padre del huelguista, dice que la situación de salud de su hijo es "crítica".
"Como anarquistas consideramos atracar un banco una opción de resistencia consciente", explica hoy aquel hecho el propio Romanós.
"El objetivo de nuestra acción no ha sido el enriquecimiento personal. El ataque a los templos del capital es parte de nuestra acción revolucionaria", añade en otro de sus frecuentes mensajes que se extiende rápido por las redes sociales.
Y termina: "No colaboramos, no nos diculpamos. Viva la anarquía".
Romanós y los otros tres detenidos fueron acusados concretamente de asociación criminal, robos en serie, secuestro, tenencia ilícita de armas, uso de identidades falsas y daños materiales.



Además, se les relacionó, a él y a otro de los arrestados, con la Conspiración de las Células de Fuego, un grupo que saltó a la luz en 2009, y al que se le atribuyen unas cartas bomba dirigidas a varios consulados europeos, una serie de ataques contra edificios públicos y un atentado sin víctimas en un centro comercial al norte de Atenas, entre otros.
Ante esto, Romanós confesó a la policía ser "miembro de una guerrilla urbana", pero negó su pertenencia a la Conspiración de las Células de Fuego.

Caso político

La detención no fue una más en una Grecia convulsa.
El caso se tornó político cuando las fotografías de los cuatro arrestados con moretones, golpes y evidentes signos de violencia salieron a la luz en febrero del año pasado.
Las reacciones no se hicieron esperar.
La fiscalía de Atenas ordenó una investigación de inmediato.
El ministro del Interior griego, Nikos Dendias, prometió "un castigo sin piedad" para los autores si se demostraba la tortura.
Además, admitió que las imágenes habían sido retocadas mediante un programa de edición gráfica "para que las personas pudieran ser reconocidas" y se recogieron así en la ficha policial.
Amnistía Internacional, junto a los familiares de los detenidos y otras organizaciones, denunció la manipulación.
"Las autoridades griegas no pueden borrar con Photoshop sus problemas. Esta cultura de la impunidad debe terminar", dijo la organización el 3 de febrero de 2013.
Ante aquello, Romanós dice hoy: "Acerca de nuestra tortura por las fuerzas represivas, no queremos que constituya un punto de nuestra victimización (...). Que las marcas de las torturas que hemos sufrido sean un pretexto más para transformar la rabia en acción".

Viejo conocido

Sin embargo, aquella detención y posterior condena no fue su salto a la fama.
Para entonces ya era un viejo conocido para la opinión pública griega.
La primera vez que supieron de él fue el 6 de diciembre de 2008, cuando un joven de 15 años, Alexis Grigorópoulos, murió a manos de la policía.
Alexis Grigorópoulos, de 15 años, murió a manos de la policía el 6 de diciembre de 2008.
Romanós estaba con él en una plaza de Exarjia, un barrio de Atenas, cuando un policía le disparó.
"Mi amigo fue asesinado a sangre fría", dijo entonces.
Dos días después fue uno de los que cargó el féretro de Grigorópoulos sobre sus hombros.
"Antes de aquella noche era un inocente. Después se convirtió en alguien politizado", ha declarado su padre a los medios de comunicación locales e internacionales.
Este sábado se cumplieron seis años de aquello y las manifestaciones fueron masivas en la capital.
Unas 6.000 personas salieron a la calle. Los enfrentamientos con la policía fueron intensos y terminaron con 296 detenidos, de los cuales 43 fueron puestos a disposición judicial.
Los manifestantes volvieron a denunciar no solo la muerte de Grigorópoulos, sino la actitud del gobierno para con Romanós y la negativa a concederle el permiso para estudiar administración de empresas en una universidad de Atenas.
Ante esto, Alexis Tsipras, el líder de Syriza, formación de izquierda, la principal formación de la oposición y que encabeza las encuestas sobre las elecciones anticipadas -la primera vuelta será el 17 de diciembre- ya ha apoyado públicamente al huelguista.
Y el mandatario griego, el conservador Andonis Samarás, se ha visto obligado a reunirse con el padre de Romanós.
"Como padre comparto la preocupación por la salud de su hijo, pero como primer ministro no puedo interferir en la decisión judicial", declaró después.

¿Símbolo y mártir?

El sábado unas 6.000 personas protestaron por la muerte de Grigorópoulos y por la posición del gobierno ante el caso de Romanós.  
 
El caso de Romanós no solo moviliza a multitudes en la calle, también lo hace en las redes sociales.

#NRomanos es trending topic.

En ellas, hay quien dice que simboliza la crisis de Grecia, incluso quien adelanta que será un mártir.
Ante esto, su padre insiste en que es un "fanático de la vida".
El huelguista, por su parte, ya habla de muerte.
"La lucha tiene pérdidas también, puesto que en los caminos hacia una vida digna debemos ir de la mano con la muerte, poniendo en jaque todo para lograrlo todo", dice en su último comunicado.

 NI CON LA LEY MORDAZA NOS CALLARÁN




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