RADIO WICHARD
21 dic 2013
LEY DEL ABORTO
Así será el día a día con la nueva ley del aborto: diez casos personales
FUENTE: www.eldiario.es
Diez situaciones posibles para las mujeres que decidan interrumpir su embarazo con la nueva ley del PP

Mujer en sombra. \ Bernardo Bolaños
Si finalmente entra en vigor el anteproyecto de Ley para la Protección de la Vida
del Concebido y de los Derechos de la Mujeres Embarazadas, las mujeres
que quieran abortar en España se encontrarán con grandes dificultades para hacerlo.
Si con la ley actual de plazos, aprobada en 2010, las que quieren interrumpir
de forma voluntaria su embarazo dentro de las primeras 14 semanas de gestación
-el 89,77% de las que abortan lo hacen antes de las 12 semanas- no deben acreditar
ninguna razón, con la futura reforma deberán siempre justificar con un dictamen
médico que seguir con el embarazo pone en riesgo su salud mental.
A continuación explicamos cómo las mujeres podrían abortar en España
de aprobarse la reforma del PP, en base a la información ténica facilitada
por el Ministerio de Justicia, con casos ficcionados basados en datos y
perfiles reales.
de aprobarse la reforma del PP, en base a la información ténica facilitada
por el Ministerio de Justicia, con casos ficcionados basados en datos y
perfiles reales.
1. Ana y sus padres
Ana tiene 16 años, vive con sus padres y se ha quedado embarazada.
La noticia es unshock para sus padres, pero están de acuerdo
con ella en no seguir adelante con el embarazo.
Ellos deben, por ley, consentir el aborto.
Van al médico de cabecera, donde la joven explica que está
sometida a un fuerte estrés y ansiedad por la situación,
que si sigue con el embarazo puede afectar a su salud mental.
Tiene suerte. Su médico no se declara objetor de conciencia.
La remite con carácter de urgencia a una consulta psiquiátrica.
Este especialista deberá acreditar que efectivamente la salud
mental de Ana peligra. Además, Ana y sus padres deberán buscar
otro especialista médico, de un centro diferente de donde se
vaya a practicar el aborto, que firme el dictamen que acredita
el riesgo. Pero eso no es todo.
A continuación, Ana deberá acudir a los Servicios Sociales
de su Comunidad, donde le informarán por escrito y de manera
verbal, "que la vida del no nacido constituye un bien jurídico
protegido por la Constitución". Además, le explicarán las
prestaciones sociales, públicas y privadas, a las que tiene
derecho en caso de continuar con el embarazo y le contarán
"las alternativas existentes" al aborto como la adopción.
Le darán un certificado con la fecha en la que ha recibido
esta información. Otro médico, ajeno al centro en el que
se realizará el aborto, deberá explicarle "los riesgos que
la interrupción voluntaria del embarazo puede conllevar para
la salud de la mujer y para su maternidad futura", entre otros
aspectos. Es un trago muy difícil, pero tras recibir toda esta
información, Ana se mantiene en su decisión de abortar.
Pero todavía tendrá que esperar siete días, el periodo de
reflexión al que obliga la ley. Pasado ese tiempo, Ana puede
ya interrumpir su embarazo, después de firmar el consentimiento
informado que requiere cualquier intervención hospitalaria.
2. Marta y su padre maltratador
Marta acaba de cumplir 17 años y acaba de enterarse que está
embarazada. No quiere ese hijo. Así que acude con una amiga
a los servicios sociales. Allí le dicen que si quiere abortar,
además de acreditar que corre peligro su salud mental con un
dictamen firmado por dos médicos, necesita el consentimiento
de sus padres. Marta le cuenta al trabajador social que su
padre la maltrata y tiene muchísimo miedo de contarle lo que
ocurrido. Le informan que en su caso puede solicitar al
Juzgado Civil de Instrucción que decida sobre su situación.
Debe explicar sus "circunstancias personales", así como
"la identidad del médicos que van a realizar la intervención
y de las personas interesadas en el procedimiento". Marta
también deberá incluir, en su caso, el informe médico que
acredita que su salud mental corre peligro, los certificados
que constatan que ha recibido la información de los servicios
sociales y de los riesgos médicos de someterse a un aborto.
En un plazo no mayor a 15 días el juez puede investigar toda
la información que considere relevante para tomar su decisión.
Él será quien diga si Marta tiene la madurez suficiente para
tomar esta decisión sin el consentimiento paterno.
embarazada. No quiere ese hijo. Así que acude con una amiga
a los servicios sociales. Allí le dicen que si quiere abortar,
además de acreditar que corre peligro su salud mental con un
dictamen firmado por dos médicos, necesita el consentimiento
de sus padres. Marta le cuenta al trabajador social que su
padre la maltrata y tiene muchísimo miedo de contarle lo que
ocurrido. Le informan que en su caso puede solicitar al
Juzgado Civil de Instrucción que decida sobre su situación.
Debe explicar sus "circunstancias personales", así como
"la identidad del médicos que van a realizar la intervención
y de las personas interesadas en el procedimiento". Marta
también deberá incluir, en su caso, el informe médico que
acredita que su salud mental corre peligro, los certificados
que constatan que ha recibido la información de los servicios
sociales y de los riesgos médicos de someterse a un aborto.
En un plazo no mayor a 15 días el juez puede investigar toda
la información que considere relevante para tomar su decisión.
Él será quien diga si Marta tiene la madurez suficiente para
tomar esta decisión sin el consentimiento paterno.
3. Berta lo quiere tener
Berta apenas ha cumplido 14 años y estudia Segundo de la ESO.
Hace pocos meses que sale con un chico, su primer novio, y
tiene seis semanas de gestación. Ella solo piensa en seguir
adelante con su embarazo. Pero al contárselo a sus padres
estos se oponen, creen que es muy joven para ser madre,
y quieren que aborte. Ella decide presentar una solicitud
de amparo al juez, quien tras escuchar a los padres y a la
joven, decide darle la razón a los padres ya que como Berta
tiene 14 años el magistrado debe atender "principalmente al
consentimiento manifestado por los padres". Sin embargo,
podría darse el caso de que el juez considerara que la decisión
de los padres “fuera contraria a la protección del interés
de la mujer”, y resolviera que Berta puede seguir con su embarazo.
Hace pocos meses que sale con un chico, su primer novio, y
tiene seis semanas de gestación. Ella solo piensa en seguir
adelante con su embarazo. Pero al contárselo a sus padres
estos se oponen, creen que es muy joven para ser madre,
y quieren que aborte. Ella decide presentar una solicitud
de amparo al juez, quien tras escuchar a los padres y a la
joven, decide darle la razón a los padres ya que como Berta
tiene 14 años el magistrado debe atender "principalmente al
consentimiento manifestado por los padres". Sin embargo,
podría darse el caso de que el juez considerara que la decisión
de los padres “fuera contraria a la protección del interés
de la mujer”, y resolviera que Berta puede seguir con su embarazo.
4. Natalia quiere una carrera
A Natalia le quedan dos años para terminar Medicina.
Le sorprendió mucho su embarazo porque usaba un método
anticonceptivo. Pero después de unos días de desconcierto
y de una conversación con su novio ha decidido que no quiere
tener al bebé. Quiere continuar con sus estudios y es una
responsabilidad que no puede asumir. Acude a los servicios
sociales y le dan toda la información que está obligada a
recibir por ley. No le importan las ayudas que haya, ella no
quiere tener un hijo. Lo de tener que esperar una semana
entera la mortifica, le parece una crueldad innecesaria.
La ansiedad incluso la lleva a Urgencias una noche. Son
siete días eternos hasta que finalmente puede abortar.
La intervención va bien, pero la recuperación tarda.
Han sido muchas semanas de angustia, de sentirse presionada
para cambiar su decisión.
Le sorprendió mucho su embarazo porque usaba un método
anticonceptivo. Pero después de unos días de desconcierto
y de una conversación con su novio ha decidido que no quiere
tener al bebé. Quiere continuar con sus estudios y es una
responsabilidad que no puede asumir. Acude a los servicios
sociales y le dan toda la información que está obligada a
recibir por ley. No le importan las ayudas que haya, ella no
quiere tener un hijo. Lo de tener que esperar una semana
entera la mortifica, le parece una crueldad innecesaria.
La ansiedad incluso la lleva a Urgencias una noche. Son
siete días eternos hasta que finalmente puede abortar.
La intervención va bien, pero la recuperación tarda.
Han sido muchas semanas de angustia, de sentirse presionada
para cambiar su decisión.
5. Cristina, la crisis y el miedo
Cristina y su marido llegaron hace cinco años de Ecuador.
Tiene 32 años y de momento las cosas no han sido fáciles.
El dinero no abunda. Él está en el paro desde hace tiempo,
y a ella le han reducido la jornada laboral, y por tanto
su sueldo, en la empresa de limpieza donde trabaja.
Ella quiere tener un hijo, pero tras una tristísima charla
han decidido que la falta de recursos pesa más. Tendrán hijos
cuando tengan más medios. Acuden a los servicios sociales,
donde le dan toda la información social, así como la médica.
Es un proceso muy doloroso. Y tarda demasiado. Su marido
incluso le plantea acudir a un conocido del que le han
dicho que hace abortos sin necesidad de los trámites.
Ella se resiste. En los siete días de reflexión, Cristina
no deja de pensar y asustarse ante las palabras del médico,
que les ha explicado los riesgos que el aborto puede
conllevar. Les ha dicho incluso que podría no volver
a quedarse embarazada. Una amiga la anima diciéndole
que es un riesgo mínimo. Finalmente le dan cita en una
clínica. Por suerte cuenta con el apoyo de su pareja.
Después de largas semanas el calvario ha acabado.
La preocupación no.
Tiene 32 años y de momento las cosas no han sido fáciles.
El dinero no abunda. Él está en el paro desde hace tiempo,
y a ella le han reducido la jornada laboral, y por tanto
su sueldo, en la empresa de limpieza donde trabaja.
Ella quiere tener un hijo, pero tras una tristísima charla
han decidido que la falta de recursos pesa más. Tendrán hijos
cuando tengan más medios. Acuden a los servicios sociales,
donde le dan toda la información social, así como la médica.
Es un proceso muy doloroso. Y tarda demasiado. Su marido
incluso le plantea acudir a un conocido del que le han
dicho que hace abortos sin necesidad de los trámites.
Ella se resiste. En los siete días de reflexión, Cristina
no deja de pensar y asustarse ante las palabras del médico,
que les ha explicado los riesgos que el aborto puede
conllevar. Les ha dicho incluso que podría no volver
a quedarse embarazada. Una amiga la anima diciéndole
que es un riesgo mínimo. Finalmente le dan cita en una
clínica. Por suerte cuenta con el apoyo de su pareja.
Después de largas semanas el calvario ha acabado.
La preocupación no.
6. Beatriz se va a Londres
Beatriz tiene 35 años, vive con su pareja desde hace
tiempo y ambos tienen unos trabajos que les permiten
vivir de manera holgada. Acaban de saber que ella está
embarazada, pero han decidido abortar porque no quieren
tener hijos. Nunca los han querido. Como pueden permitírselo
, acuden directamente a una clínica privada donde les
informan de los pasos a seguir, como que deben tener un
dictamen médico, firmado por dos especialistas, que acredite
que la salud mental de Beatriz corre peligro si sigue
con el embarazo, y que también deben acudir a los servicios
sociales. Beatriz no está dispuesta a que un médico diga
que sus facultades mentales quedarían perjudicadas si sigue
con su embarazo. Pero no tiene otra opción. No tiene ninguna
posibilidad de elegir salvo alegar una enfermedad psíquica.
Así que ella y su pareja optan por viajar a Londres,
donde una amiga les ha concertado ya una cita en una
clínica. En menos de una semana están de vuelta en España.
tiempo y ambos tienen unos trabajos que les permiten
vivir de manera holgada. Acaban de saber que ella está
embarazada, pero han decidido abortar porque no quieren
tener hijos. Nunca los han querido. Como pueden permitírselo
, acuden directamente a una clínica privada donde les
informan de los pasos a seguir, como que deben tener un
dictamen médico, firmado por dos especialistas, que acredite
que la salud mental de Beatriz corre peligro si sigue
con el embarazo, y que también deben acudir a los servicios
sociales. Beatriz no está dispuesta a que un médico diga
que sus facultades mentales quedarían perjudicadas si sigue
con su embarazo. Pero no tiene otra opción. No tiene ninguna
posibilidad de elegir salvo alegar una enfermedad psíquica.
Así que ella y su pareja optan por viajar a Londres,
donde una amiga les ha concertado ya una cita en una
clínica. En menos de una semana están de vuelta en España.
7. Familia numerosa
Paula tiene tres hijos, de seis, cuatro y dos años.
Le encanta tener una familia numerosa. Pero se ha vuelto
a quedar embarazada. Pasan unas semanas de dudas,
de plantearse y replantearse el asunto. Finalmente ella
y su marido deciden no tener un cuarto hijo.
Está de 12 semanas cuando acude a su médico de cabecera
para explicarle que seguir con el embarazo le genera un
estado de ansiedad terrible. El médico le contesta que
no puede ayudarla porque es objetor de conciencia ante
el aborto. Paula y su marido, desconcertados, acuden a
otro médico del mismo centro, que les responde lo mismo.
La desesperación crece. Y entre tantos intentos,
las ausencias de ambos en el trabajo empiezan a generar
problemas. No lo han contado por miedo a la presión de
los demás. Finalmente, un tercer sanitario les deriva a
la consulta de psiquiatría y les hace el favor de llamar
para que la atiendan cuanto antes. Pero la mala suerte
hace que den con una especialista que se niega a emitir
el informe médico. Teme que el certificar riesgo psíquico
en una mujer que es felizmente madre pueda acabar en una
demanda de algún grupo de los denominados provida.
Desesperados y ya con varias semanas de gestación,
deciden concertar y pagar una cita en un centro privado
para lograr el dictamen médico. Respiran aliviados al
saber que los trabajadores sociales de la red pública no
pueden acogerse a la objeción. Finalmente Paula puede
interrumpir su embarazo, ya con 18 semanas de gestación.
Le encanta tener una familia numerosa. Pero se ha vuelto
a quedar embarazada. Pasan unas semanas de dudas,
de plantearse y replantearse el asunto. Finalmente ella
y su marido deciden no tener un cuarto hijo.
Está de 12 semanas cuando acude a su médico de cabecera
para explicarle que seguir con el embarazo le genera un
estado de ansiedad terrible. El médico le contesta que
no puede ayudarla porque es objetor de conciencia ante
el aborto. Paula y su marido, desconcertados, acuden a
otro médico del mismo centro, que les responde lo mismo.
La desesperación crece. Y entre tantos intentos,
las ausencias de ambos en el trabajo empiezan a generar
problemas. No lo han contado por miedo a la presión de
los demás. Finalmente, un tercer sanitario les deriva a
la consulta de psiquiatría y les hace el favor de llamar
para que la atiendan cuanto antes. Pero la mala suerte
hace que den con una especialista que se niega a emitir
el informe médico. Teme que el certificar riesgo psíquico
en una mujer que es felizmente madre pueda acabar en una
demanda de algún grupo de los denominados provida.
Desesperados y ya con varias semanas de gestación,
deciden concertar y pagar una cita en un centro privado
para lograr el dictamen médico. Respiran aliviados al
saber que los trabajadores sociales de la red pública no
pueden acogerse a la objeción. Finalmente Paula puede
interrumpir su embarazo, ya con 18 semanas de gestación.
8. Irene y su doble drama
Irene, de 34 años, sufre un doble drama y no puede
compartirlo con nadie. No fue capaz de contar ni siquiera
a su familia que fue violada por un chico que había
conocido en una discoteca. No lo denunció. Y ahora
sabe que está embarazada de 10 semanas. Bajo ningún
concepto quiere tener el bebé. En el hospital le explican
que debe acreditar la violación con una denuncia -un
requisito indispensable en caso de violación- y que debe
acudir a los Servicios Sociales para que le informen de
todo el proceso. La cita se retrasa y tiene miedo que pase
el plazo máximo de 12 semanas en los que el aborto es legal
en caso de violación. Son días de desesperación, porque
además hay que contar con la obligatoria semana de reflexión
hasta poder interrumpir su embarazo a tiempo.
compartirlo con nadie. No fue capaz de contar ni siquiera
a su familia que fue violada por un chico que había
conocido en una discoteca. No lo denunció. Y ahora
sabe que está embarazada de 10 semanas. Bajo ningún
concepto quiere tener el bebé. En el hospital le explican
que debe acreditar la violación con una denuncia -un
requisito indispensable en caso de violación- y que debe
acudir a los Servicios Sociales para que le informen de
todo el proceso. La cita se retrasa y tiene miedo que pase
el plazo máximo de 12 semanas en los que el aborto es legal
en caso de violación. Son días de desesperación, porque
además hay que contar con la obligatoria semana de reflexión
hasta poder interrumpir su embarazo a tiempo.
9. Martina y el dilema
Martina y su marido quieren desde hace tiempo tener un
hijo. Por fin ella se ha quedado embarazada y todo
transcurre bien hasta que su ginécologo les informa de
que el bebé nacerá con síndrome de Down. Está embarazada
de 14 semanas, pero ambos creen que no están preparados
para asumir esa responsabilidad. Deciden no tener un
hijo en estas condiciones. Les dicen que necesitan un
informe, firmado por dos médicos distintos, que acredite
que de seguir adelante con el embarazo la salud mental de
Martina está en peligro. El paso por los servicios
sociales es durísimo. Allí le informan de las supuestas
ayudas que tendría y de los recursos con los que cuenta
la red pública (y privada) para casos de niños con esa
discapacidad. Pero ellos siguen sin sentirse capaces.
Y piensan en qué pasará con ese hijo si ellos mueren.
Tras obtener el certificado de haber recibido la información
médica y con el dictamen médico en la mano, Martina
finalmente puede abortar.
hijo. Por fin ella se ha quedado embarazada y todo
transcurre bien hasta que su ginécologo les informa de
que el bebé nacerá con síndrome de Down. Está embarazada
de 14 semanas, pero ambos creen que no están preparados
para asumir esa responsabilidad. Deciden no tener un
hijo en estas condiciones. Les dicen que necesitan un
informe, firmado por dos médicos distintos, que acredite
que de seguir adelante con el embarazo la salud mental de
Martina está en peligro. El paso por los servicios
sociales es durísimo. Allí le informan de las supuestas
ayudas que tendría y de los recursos con los que cuenta
la red pública (y privada) para casos de niños con esa
discapacidad. Pero ellos siguen sin sentirse capaces.
Y piensan en qué pasará con ese hijo si ellos mueren.
Tras obtener el certificado de haber recibido la información
médica y con el dictamen médico en la mano, Martina
finalmente puede abortar.
10. Pilar y el peor diagnóstico
Pilar está ya en la 22 semana de embarazo.
Ella y su pareja esperan impacientes la llegada
de su segunda hija. Pero en la última visita a su
ginecólogo les han dado una mala noticia: el feto
tiene anencefalia, un anomalía muy grave.
Los médicos le han dicho que morirá al poco de nacer.
Ante esta situación y por mucho que la pareja quiera
tener a su hijo, no quieren llevar el embarazo hasta
el final sabiendo que el niño mórirá enseguida.
Les explican que un médico debe acreditar esta "anomalía"
del feto y que además otro especialista debe
certificar que esa "anomalía incompatible con la vida"
supone un grave peligro para la salud psíquica de Pilar.
Al dolor de conocer el peor diagnóstico para su bebé
se suma un peregrinar por especialistas y psiquiatras
que conviertan su caso en apto para someterse
a una interrupción del embarazo.
Ella y su pareja esperan impacientes la llegada
de su segunda hija. Pero en la última visita a su
ginecólogo les han dado una mala noticia: el feto
tiene anencefalia, un anomalía muy grave.
Los médicos le han dicho que morirá al poco de nacer.
Ante esta situación y por mucho que la pareja quiera
tener a su hijo, no quieren llevar el embarazo hasta
el final sabiendo que el niño mórirá enseguida.
Les explican que un médico debe acreditar esta "anomalía"
del feto y que además otro especialista debe
certificar que esa "anomalía incompatible con la vida"
supone un grave peligro para la salud psíquica de Pilar.
Al dolor de conocer el peor diagnóstico para su bebé
se suma un peregrinar por especialistas y psiquiatras
que conviertan su caso en apto para someterse
a una interrupción del embarazo.
COMO DICE PABLO IGLESIAS:
Defender la vida es ante todo defender la dignidad
mientras viven las personas. La ley del aborto es
una gran muestra de hipocresía, pero sobre todo,
tal y como ocurría en su tiempo con la caza de brujas,
Su principal objetivo es controlar el cuerpo de las
mujeres y restringir el derecho a decidir.
La pregunta de la política es siempre
¿Quién decide qué?
Defender la vida es ante todo defender la dignidad
mientras viven las personas. La ley del aborto es
una gran muestra de hipocresía, pero sobre todo,
tal y como ocurría en su tiempo con la caza de brujas,
Su principal objetivo es controlar el cuerpo de las
mujeres y restringir el derecho a decidir.
La pregunta de la política es siempre
¿Quién decide qué?
6 dic 2013
FALLECE NELSON MANDELA
FUENTE: www.infolibre.es
- Mandela sufría desde hace años graves problemas de salud debido a la tuberculosis que contrajo en la cárcel
- Fue el primer presidente de raza negra elegido de forma democrática en Sudáfrica y era conocido por su lucha contra el régimen racista del apartheid en el país
- Las autoridades sudafricanas ultiman homenajes a su figura y los restos mortales han sido trasladados a un hospital militar
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Ex presidente sudafricano Nelson Mandela. EFE
Nelson Mandela, el expresidente de Sudáfrica, falleció este jueves los 95 años, según anunció el actual mandatario, Jacob Zuma, en un discurso a la nación. "Queridos sudafricanos, nuestro amado Nelson Rohlihla Mandela, padre fundador de nuestra nación democrática, ha fallecido", ha dicho Zuma. El antiguo mandatario murió "en paz" y "en compañía de su familia" hacia las 20.50 horas del jueves.
El exmandatario sufría graves problemas de salud desde hace años debido a la tuberculosis que contrajo en la cárcel y fue hospitalizado por esta enfermedad en marzo. Meses antes, en diciembre de 2012, tuvo que ser operado para extraerle los cálculos biliares, siendo el periodo de tiempo más largo que pasó hospitalizado desde que fue excarcelado en 1990, tras pasar 27 años en prisión por su lucha contra el régimen racista de apartheiden Sudáfrica.
Tras conocerse la noticia, las muestras de dolor y los homenajes y reconocimientos a su figura se han multiplicado. Por el momento, sus restos mortales han sido trasladados a un hospital militaren Pretoria y el arzobispo sudafricano Desmond Tutú ha celebrado este viernes una misa en memoria del expresidente.
En los próximos días tendrá lugar un gran funeral en el estadio donde se jugó la final del Mundial de fútbol en 2010, el Soccer City de Johannesburgo. El Gobierno trasladará después los restos del exmandatario a Pretoria, donde se instalará una capilla ardiente que permanecerá abierta varios días.
La próxima semana, el viernes o el sábado, un avión militar llevará el cuerpo hasta su destino final en la aldea de Qunu, donde Mandela pasó su infancia. 'Madiba' quería que sus restos reposasen en esta aldea y así lo ordenó también un juez que, en julio, medió en una disputa entre familiares del antiguo dirigente. Hasta que finalicen los homenajes, todas las banderas del país ondearán a media asta hasta que terminen las honras fúnebres.
El preso 46664
Nacido en Qunu el 18 de julio de 1918, Mandela estudió Derecho en la Universidad de Fort Hare, donde se inició en la actividad política. En 1944, ingresó en el Congreso Nacional Africano (CNA), convirtiéndose en uno de los líderes de las campañas no violentas contra el "apartheid", y reclutó por toda Sudáfrica a voluntarios a fin de luchar contra la discriminación.
En 1948, el Partido Nacional de Sudáfrica (PN) ganó unas elecciones en las que solo podían votar los blancos, instalando un sistema de segregación racial. La oposición del CNA luchaba por los derechos de la población negra y promovió actos de desobediencia civil.
Nelson Mandela fue arrestado y condenado por sabotaje a cadena perpetua en 1962, y cumplió 27 años de prisión, la mayoría en la cárcel de Robben Island. Su número de prisionero fue el 466/64, (es decir el preso 466 en 1964 en el centro), una inscripción que años después se convertiría en un símbolo de libertad.
Mientras estuvo confinado, su popularidad creció y llegó a ser conocido como el primer líder negro más importante de Sudáfrica. Sin embargo, dentro de los muros de la cárcel, sus condiciones de reclusión eran muy precarias. En la isla de Robben, los presos eran segregados por raza y los presos políticos eran apartados de los delincuentes comunes, por lo que Mandela era tratado con la más baja clasificación.
Primer presidente de raza negra en Sudáfrica
Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, el exdirigente lideró las negociaciones para conseguir una democracia multirracial en Sudáfrica y cuatro años después, en 1994, consiguió alzarse en las primeras elecciones por sufragio universal del país. Madiba (su nombre de clan y con el que se le conoce popularmente en el país) se convirtió así en el primer presidente de raza negra de la historia de Sudáfrica elegido democráticamente.
El político y también abogado ha recibido numerosos premios y condecoraciones por su trayectoria. Mandela ha recibido alrededor de 50 doctorados honoris causa, el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1992 y el Nobel de la Paz un año después. Su última aparición pública se produjo durante la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol de 2010 celebrado en Sudáfrica.
El exmandatario sufría graves problemas de salud desde hace años debido a la tuberculosis que contrajo en la cárcel y fue hospitalizado por esta enfermedad en marzo. Meses antes, en diciembre de 2012, tuvo que ser operado para extraerle los cálculos biliares, siendo el periodo de tiempo más largo que pasó hospitalizado desde que fue excarcelado en 1990, tras pasar 27 años en prisión por su lucha contra el régimen racista de apartheiden Sudáfrica.
Tras conocerse la noticia, las muestras de dolor y los homenajes y reconocimientos a su figura se han multiplicado. Por el momento, sus restos mortales han sido trasladados a un hospital militaren Pretoria y el arzobispo sudafricano Desmond Tutú ha celebrado este viernes una misa en memoria del expresidente.
En los próximos días tendrá lugar un gran funeral en el estadio donde se jugó la final del Mundial de fútbol en 2010, el Soccer City de Johannesburgo. El Gobierno trasladará después los restos del exmandatario a Pretoria, donde se instalará una capilla ardiente que permanecerá abierta varios días.
La próxima semana, el viernes o el sábado, un avión militar llevará el cuerpo hasta su destino final en la aldea de Qunu, donde Mandela pasó su infancia. 'Madiba' quería que sus restos reposasen en esta aldea y así lo ordenó también un juez que, en julio, medió en una disputa entre familiares del antiguo dirigente. Hasta que finalicen los homenajes, todas las banderas del país ondearán a media asta hasta que terminen las honras fúnebres.
El preso 46664
Nacido en Qunu el 18 de julio de 1918, Mandela estudió Derecho en la Universidad de Fort Hare, donde se inició en la actividad política. En 1944, ingresó en el Congreso Nacional Africano (CNA), convirtiéndose en uno de los líderes de las campañas no violentas contra el "apartheid", y reclutó por toda Sudáfrica a voluntarios a fin de luchar contra la discriminación.
En 1948, el Partido Nacional de Sudáfrica (PN) ganó unas elecciones en las que solo podían votar los blancos, instalando un sistema de segregación racial. La oposición del CNA luchaba por los derechos de la población negra y promovió actos de desobediencia civil.
Nelson Mandela fue arrestado y condenado por sabotaje a cadena perpetua en 1962, y cumplió 27 años de prisión, la mayoría en la cárcel de Robben Island. Su número de prisionero fue el 466/64, (es decir el preso 466 en 1964 en el centro), una inscripción que años después se convertiría en un símbolo de libertad.
Mientras estuvo confinado, su popularidad creció y llegó a ser conocido como el primer líder negro más importante de Sudáfrica. Sin embargo, dentro de los muros de la cárcel, sus condiciones de reclusión eran muy precarias. En la isla de Robben, los presos eran segregados por raza y los presos políticos eran apartados de los delincuentes comunes, por lo que Mandela era tratado con la más baja clasificación.
Primer presidente de raza negra en Sudáfrica
Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, el exdirigente lideró las negociaciones para conseguir una democracia multirracial en Sudáfrica y cuatro años después, en 1994, consiguió alzarse en las primeras elecciones por sufragio universal del país. Madiba (su nombre de clan y con el que se le conoce popularmente en el país) se convirtió así en el primer presidente de raza negra de la historia de Sudáfrica elegido democráticamente.
El político y también abogado ha recibido numerosos premios y condecoraciones por su trayectoria. Mandela ha recibido alrededor de 50 doctorados honoris causa, el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1992 y el Nobel de la Paz un año después. Su última aparición pública se produjo durante la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol de 2010 celebrado en Sudáfrica.
MANDELA QUE ESTÁS EN LOS CIELOS !!!
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