POLÍTICOS Y EL SALARIO MÍNIMO INTERPROFESIONAL
RADIO WICHARD
27 jul 2011
26 jul 2011
LA EXPLOSIÓN DE LA EXTREMA DERECHA
FUENTE: COLPISA / DIARIO DE MALLORCA / por ANTONIO PAPELL
En los países del Norte de Europa, los más acomodados del continente, dotados de un acogedor estado de bienestar y de un envidiable nivel de vida, se ha registrado recientemente un ascenso exorbitante de la extrema derecha que ha merecido comentarios y análisis más académicos que realistas y que, hasta cierto punto, llevaba implícito el estallido noruego, que no ha sido más que la reconcentración explosiva de la grave patología que asomaba por medio de actitudes diametralmente opuestas a los fundamentos de nuestra democracia, la magna herencia de los procesos revolucionarios del XVIII y el compendio moral de siglos de civilización.
Como es conocido, el individuo de rasgos inequívocamente arios que colocó el coche bomba en la sede del gobierno noruego en Oslo y masacró a una muchedumbre de jóvenes socialdemócratas en la irla de Utoya, con un saldo global de más de noventa muertos, se ha definido a sí mismo como "nacionalista y detractor del Islam". Fundamentalista cristiano, se sentía "perseguido" por sus creencias, de modo semejante a los judíos o a las víctimas de la inquisición. Y presumía de principios, como lo prueba el hecho de que colgara en Twitter una célebre frase de Suart Mill: "una persona con una creencia tiene la fuerza de cien mil que sólo tienen un interés". Hijo de una familia acaudalada de banqueros, perteneció por un tiempo al ultraderechista Partido del Progreso (FrP) y llegó a ser responsable local juvenil entre 2002 y 2004, antes de ser expulsado. Beligerante antimulticulturalista, enemigo del Islam y del marxismo cultural, tuvo activa presencia en las redes sociales, en las que elogió al líder ultraderechista holandés Geert Wilders, recientemente absuelto de la acusación de incitar el odio racial. En Facebook declaró una confusas simpatías ideológicas, en las que junto a Orwell estaban también Kafka y Kant. También participaba en foros racistas como "document.no" y Nordisk. Aparentemente integrado, el comprensivo Estado noruego le permitió poseer un verdadero arsenal de armas de fuego.
El auge del radicalismo racista y filonazi en los países nórdicos es conocido: en Suecia, paradigma del progresismo, un partido de extrema derecha, Demócratas de Suecia (SD), ingresó por primera vez, con el 5,7%, en el Parlamento en las últimas elecciones legislativas de septiembre pasado. En Dinamarca, la ultraderecha ha pasado en una década de no ser perceptible a participar en el Gobierno y forzar, por ejemplo, la reversión de Shengen. En Finlandia, el grupo Verdaderos Finlandeses, con el 19%, fue la tercera fuerza y la clave de la gobernabilidad. Y en Noruega, el extremista Partido del Progreso, del que fue expulsado el criminal Ander Behring por radical, es actualmente la segunda fuerza política.
En las elecciones europeas de junio de 2009, la extrema derecha logró un porcentaje de votos de dos dígitos en siete Estados miembros (Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Hungría, Austria, Bulgaria e Italia), y un porcentaje entre un 5 y un 10% en seis otros Estados (Finlandia, Rumania, Grecia, Francia, Reino Unido y Eslovaquia).
La amenaza ya no es sólo teórica. Noruega somos todos. La Unión Europea no puede mirar hacia otro lado ante esta creciente amenaza interior, que requiere medidas cautelares potentes y, sobre todo, un rearme intelectual, político y moral de los grandes partidos.
YO POR MI PARTE, ME CAGO EN EL MSR
FUENTE: COLPISA / DIARIO DE MALLORCA / por ANTONIO PAPELL
En los países del Norte de Europa, los más acomodados del continente, dotados de un acogedor estado de bienestar y de un envidiable nivel de vida, se ha registrado recientemente un ascenso exorbitante de la extrema derecha que ha merecido comentarios y análisis más académicos que realistas y que, hasta cierto punto, llevaba implícito el estallido noruego, que no ha sido más que la reconcentración explosiva de la grave patología que asomaba por medio de actitudes diametralmente opuestas a los fundamentos de nuestra democracia, la magna herencia de los procesos revolucionarios del XVIII y el compendio moral de siglos de civilización.
Como es conocido, el individuo de rasgos inequívocamente arios que colocó el coche bomba en la sede del gobierno noruego en Oslo y masacró a una muchedumbre de jóvenes socialdemócratas en la irla de Utoya, con un saldo global de más de noventa muertos, se ha definido a sí mismo como "nacionalista y detractor del Islam". Fundamentalista cristiano, se sentía "perseguido" por sus creencias, de modo semejante a los judíos o a las víctimas de la inquisición. Y presumía de principios, como lo prueba el hecho de que colgara en Twitter una célebre frase de Suart Mill: "una persona con una creencia tiene la fuerza de cien mil que sólo tienen un interés". Hijo de una familia acaudalada de banqueros, perteneció por un tiempo al ultraderechista Partido del Progreso (FrP) y llegó a ser responsable local juvenil entre 2002 y 2004, antes de ser expulsado. Beligerante antimulticulturalista, enemigo del Islam y del marxismo cultural, tuvo activa presencia en las redes sociales, en las que elogió al líder ultraderechista holandés Geert Wilders, recientemente absuelto de la acusación de incitar el odio racial. En Facebook declaró una confusas simpatías ideológicas, en las que junto a Orwell estaban también Kafka y Kant. También participaba en foros racistas como "document.no" y Nordisk. Aparentemente integrado, el comprensivo Estado noruego le permitió poseer un verdadero arsenal de armas de fuego.
El auge del radicalismo racista y filonazi en los países nórdicos es conocido: en Suecia, paradigma del progresismo, un partido de extrema derecha, Demócratas de Suecia (SD), ingresó por primera vez, con el 5,7%, en el Parlamento en las últimas elecciones legislativas de septiembre pasado. En Dinamarca, la ultraderecha ha pasado en una década de no ser perceptible a participar en el Gobierno y forzar, por ejemplo, la reversión de Shengen. En Finlandia, el grupo Verdaderos Finlandeses, con el 19%, fue la tercera fuerza y la clave de la gobernabilidad. Y en Noruega, el extremista Partido del Progreso, del que fue expulsado el criminal Ander Behring por radical, es actualmente la segunda fuerza política.
En las elecciones europeas de junio de 2009, la extrema derecha logró un porcentaje de votos de dos dígitos en siete Estados miembros (Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Hungría, Austria, Bulgaria e Italia), y un porcentaje entre un 5 y un 10% en seis otros Estados (Finlandia, Rumania, Grecia, Francia, Reino Unido y Eslovaquia).
La amenaza ya no es sólo teórica. Noruega somos todos. La Unión Europea no puede mirar hacia otro lado ante esta creciente amenaza interior, que requiere medidas cautelares potentes y, sobre todo, un rearme intelectual, político y moral de los grandes partidos.
YO POR MI PARTE, ME CAGO EN EL MSR
25 jul 2011
EL 15-M NOS VERTEBRÓ
FUENTE: www.cuartopoder.es / IRENE LOZANO
A cierta derecha se le pondría el hígado verde sólo de pensarlo, pero anoche en la Puerta del Sol se podía afirmar que España estaba vertebrada. Y se podía decir casi literalmente si uno imagina dibujados sobre un mapa de la Península las más de 20 rutas recorridas por gentes de todo el país que se fueron fundiendo hasta conformar las columnas (vertebrales) que confluyeron en Sol.
El kilómetro cero recuperó su esplendor de plaza tomada; sus fachadas se vistieron a toda prisa con nuevas pancartas y el jamelgo de Carlos III volvió a relinchar su reivindicación: “Stop New World Order”. Sin saberlo, o quizá sabiéndolo, un grupo procedente de Cataluña coreaba, al modo de Tarradellas: “Ja som aquí, ja hem arribat” y luego “Gracias, Madrid”, mientras una muchacha dejaba constancia de su hazaña: “Empordá indignat: 780km”. Alex, un ingeniero de Obras Públicas barcelonés me confesaba que le hubiera gustado recorrer el camino a pie, pero lo había hecho en coche el día anterior porque aún disfruta del privilegio de ser explotado, o sea, tiene trabajo.
Desde el otro extremo del país, también con cientos de kilómetros a cuestas, los caminantes procedentes de Cádiz, Sevilla y Córdoba intervinieron en la asamblea con ánimo verbenero y cantaron una canción compuesta on the road, alusiva a la protesta y a la crisis. Pusieron en pie a toda la plaza. Los valencianos lucían un cartel sobre su corrupción: “Os hemos traído unos trajes, esperamos que os gürtel”. Un representante gallego comenzó su intervención con un “Boas noites, povo español”. El abanderado de Asturias estaba tan cansado que parecía dormitar apoyado en el mástil y, cuando casi se le cerraban los ojos, despertaba de nuevo y agitaba el azul asturiano sobre el cielo ya oscurecido de Sol. Los vascos también trajeron una bandera, y los castellano-leoneses la suya. Y se podría seguir hasta el infinito enumerando la contribución de cada vértebra a la fiesta de anoche. Cada uno trajo lo que quiso y dijo lo que pudo: la afonía también ha hecho estragos. Un indignado de Córdoba relató su emoción al llegar a Parquesur: “Había más gente esperándonos de los que reunimos en nuestras asambleas“.
El ambiente resultó más parecido a un fuego de campamento que a un acto político, probablemente porque la asamblea de ayer, calificada como “narrativa” por los organizadores, no pretendía más que celebrar el encuentro de los indignados de todo el país. El trabajo de discusión y debate político se reserva para hoy domingo y el lunes, en distintos lugares de la ciudad. Como Pulgarcitos de regreso a casa, los indignados de todas las marchas relataron cómo fueron recogiendo por el camino las migas de reivindicaciones de cada pueblo, donde los recibían con una banda de música, con besos y abrazos, o con botijos. Todos coincidieron en que el camino había resultado duro y satisfactorio.
Cuando uno de los miembros de la marcha nororiental aseguró que el aprendizaje había resultado “extremo”, pensé que la caminata de estos jóvenes ha tenido algo de reality político sin cámaras: convivencia con gente desconocida, pruebas distintas a superar cada día, búsqueda de alimento y cobijo. Con toda naturalidad han montado un Supervivientes que no tiene nada que envidiar al de Telecinco, aunque no lo hayan seguido millones de espectadores. A ninguna cadena se le ocurrió grabarlo, pero hubieran visto, por ejemplo, cómo los de la marcha Este (Valencia, Castellón, Alicante) contaban que lo más duro no había sido el cansancio, las ampollas o el sueño, sino abandonar cada mañana el pueblo que el día antes los había acogido con toda hospitalidad. Madrid no se quedó atrás como anfitriona: la columna nororiental fue recibida por la orquesta de Solsostenido, la misma que el 19J puso los pelos de punta a los manifestantes de Neptuno con su interpretación del Himno a la alegría. Ayer tocaron música Dixieland por la calle de Alcalá para animar los últimos kilómetros del recorrido.
La asamblea se desarrolló con el orden caótico habitual del 15M. Se hicieron videoconferencias con indignados de otros países. El intento de conectar con Amsterdam resultó fallido, y lo mismo ocurrió con Egipto. Cuando parecía que la vertebración internacional no iba a ser posible, se pudo finalmente establecer comunicación con Berlín: la eficacia alemana. Después le siguieron la capital francesa con su grito: “Paris c’est Sol, Paris c’est Sol” y otras más. A las 12 en punto hubo un recuerdo para las víctimas de Oslo y un grito mudo, como es tradicional en la medianoche de Sol.
Una cosa quedó clara: si en las últimas asambleas de la acampada madrileña, hace algo más de un mes, se apreciaba ya un fuerte cansancio, la llegada de las marchas consiguió galvanizar a los asistentes e infundir nuevos ánimos al movimiento. Anoche los indignados volvían a sentirse mayoría. Y lo festejaban. El ambiente lúdico se vio favorecido por el predominio de gente joven que con enorme desgaste físico culminaba su esfuerzo. Y probablemente también por aquello que señaló Emma Goldman hace un siglo: “Tu revolución no me interesa si no puedo bailar”.
LOS INDIGNADOS LE AGUANTAN EL PULSO A LA OPERACIÓN SALIDA
No sé si el movimiento 15-M lidera una revolución u otra cosa. Los que participan de él lo llaman revolución y así lo corean y así lo escriben en sus carteles y en sus pancartas: Revolución. Lo que está claro es que, sea lo que sea, y como podría haber dicho Gila, las revoluciones de ahora no son como las de antes, y eso que tienen muchos puntos en común con aquellas: requieren determinados estados colectivos de ánimo respecto a la injusticia, la moralidad y la sinrazón; exigen mucha voluntad por parte de los revolucionarios y necesitan soluciones claras para resolver los problemas identificados. Además, precisan de golpes de efecto (propaganda, en la más laica de sus acepciones) ante la opinión pública, que es, a fín de cuentas, quien tiene que hacer, o por lo menos tolerar, las revoluciones.
Supongo que las estructuras del 15-M (sus portavoces, sus asambleas de planificación y organización) llegaron a la conclusión de que pasar varios meses desenfocados, fuera de cámara, podía debilitar la imagen del movimiento, y supongo también que por eso -entre otras y, seguramente, más poderosas razones- se impusieron la complicada tarea de reunir un 24 de julio en las calles de Madrid -sólo unas horas después de cerrada la jornada con mayor volumen de tráfico del año- a unos cuantos miles de personas. Muy pocos colectivos (partidos, sindicatos y conferencias episcopales incluidas) serían capaces de implicar en estas fechas, en Madrid, a tanta gente, pero los ‘indignados’, ayer, le aguantaron el pulso a la operación salida.
Miles de personas (a ver qué dicen los alquimistas de las fotos de los colorines y los numeritos) respondieron a la llamada y se echaron a la calle para volver a gritar que esto se puede parecer a una democracia, pero que no lo es; que la crisis tienen que pagarla los que la provocaron; que los banqueros son culpables y que la política debe estar al servicio del pueblo y no de los políticos. En este asunto se volvió a registrar una imagen simbólica de calado. La policía sitió el Congreso de los Diputados mientras los concentrados coreaban No hay café, pa’tanta lechera o Este edificio es del pueblo. La presencia policial impidiendo a un colectivo pacífico el acceso no al interior, sino a los pies de los leones, a los aledaños de la supuesta sede de la soberanía popular, rechina en mi cabeza y no termina de encajar allí dentro.
La imagen ya se repitió, amplificada, durante la manifestación del 19-J, y entonces tampoco me gustó nada.
En cualquier caso, parece que el multitudinario recibimiento del sábado a los marchadores de la indignación llegados de todos los puntos del país y la masiva participación en la manifestación de ayer han conseguido dos cosas: recargar pilas desde el punto de vista interno y recordar a los de fuera otras dos cosas más: que los problemas siguen vivos y que una determinada forma de confrontar con ellos -la de la acción participativa, democrática y pacífica-, sigue viva también.

Cuando me acercaba en Metro hasta Atocha –ahora a las revoluciones se acerca uno en Metro-, se me vinieron a la cabeza esas historias que hemos escuchado tantas veces sobre milicianos republicanos que se iban por la mañana a los distintos frentes de la afueras de Madrid y que, vencida la tarde, se volvían a casa en autobús, en tranvía, en bicicleta. Tuve la impresión de que en estos tiempos que nos ha tocado vivir es perfectamente posible que mientras en un lugar de la ciudad se está celebrando la revolución, en el resto, en el vasto paisaje del resto de la gran ciudad, nadie se entera de que hay una revolución celebrándose a solo unos minutos de su portal. Y tuve esa impresión porque la línea 4 de Metro, la que me llevó desde Esperanza hasta Goya, me pareció mucho menos revolucionaria que la línea 2; y ésta, por supuesto, mucho menos revolucionaria que la línea 1, con parada en Atocha, donde la revolución inundaba cada uno de los vagones y la gente rebosaba el optimismo del que no ha pagado el billete y no le han pillado. Esa clase de optimismo.
Hay otro asunto que no me resisto a comentar, aunque ponga en cuestión algunas de las cosas que dicen algunos ante las cámaras de las manipuladoras televisiones, que, por cierto, muchas de ellas lo son: “Todos los políticos son iguales”. Solo unos minutos antes de que la marcha partiera de Atocha, reparé -como diría mi mitad redicha- en una mujer con unos ojos verdes muy intensos repartiendo panfletos a los ‘indignados’. Tuve la impresión de que nadie la reconocía. Yo sí la reconocí. Era Ángeles Maestro, diputada de Izquierda Unida durante tres legislaturas. Ella, entre otras cosas, fue protagonista de una acción de auténtica indignada cuando se sacó una teta y amamantó a su hijo en plena sesión de la Comisión de Sanidad del Congreso, reclamando, de esta manera, un espacio para la conciliación de la vida laboral y familiar. Una adelantada a su tiempo. “Ángeles. ¿Qué tal? ¿Cómo te va? ¿Te acuerdas de mí?”, le pregunté. “Me acuerdo de ti”, me respondió, “pero no de tu nombre”. “Soy Pascual”, le dije. “Pascual, ¿cómo te va?”, me preguntó ella. “Estoy bien”, contesté yo. “¿Y tú qué haces aquí repartiendo octavillas?”, le dije. “Ya ves, echando una mano. Ya sabes”, me remató, “que lo coherente no tiene por qué ser lo corriente”. Nos despedimos y emprendimos, cada uno por su lado, la bonita marcha hasta Sol; la plaza, digo.
MALASAÑA NO ES WALL STREET
EXCELENTE CRÓNICA !!
FUENTE: www.cuartopoder.es / IRENE LOZANO
A cierta derecha se le pondría el hígado verde sólo de pensarlo, pero anoche en la Puerta del Sol se podía afirmar que España estaba vertebrada. Y se podía decir casi literalmente si uno imagina dibujados sobre un mapa de la Península las más de 20 rutas recorridas por gentes de todo el país que se fueron fundiendo hasta conformar las columnas (vertebrales) que confluyeron en Sol.
El kilómetro cero recuperó su esplendor de plaza tomada; sus fachadas se vistieron a toda prisa con nuevas pancartas y el jamelgo de Carlos III volvió a relinchar su reivindicación: “Stop New World Order”. Sin saberlo, o quizá sabiéndolo, un grupo procedente de Cataluña coreaba, al modo de Tarradellas: “Ja som aquí, ja hem arribat” y luego “Gracias, Madrid”, mientras una muchacha dejaba constancia de su hazaña: “Empordá indignat: 780km”. Alex, un ingeniero de Obras Públicas barcelonés me confesaba que le hubiera gustado recorrer el camino a pie, pero lo había hecho en coche el día anterior porque aún disfruta del privilegio de ser explotado, o sea, tiene trabajo.
Desde el otro extremo del país, también con cientos de kilómetros a cuestas, los caminantes procedentes de Cádiz, Sevilla y Córdoba intervinieron en la asamblea con ánimo verbenero y cantaron una canción compuesta on the road, alusiva a la protesta y a la crisis. Pusieron en pie a toda la plaza. Los valencianos lucían un cartel sobre su corrupción: “Os hemos traído unos trajes, esperamos que os gürtel”. Un representante gallego comenzó su intervención con un “Boas noites, povo español”. El abanderado de Asturias estaba tan cansado que parecía dormitar apoyado en el mástil y, cuando casi se le cerraban los ojos, despertaba de nuevo y agitaba el azul asturiano sobre el cielo ya oscurecido de Sol. Los vascos también trajeron una bandera, y los castellano-leoneses la suya. Y se podría seguir hasta el infinito enumerando la contribución de cada vértebra a la fiesta de anoche. Cada uno trajo lo que quiso y dijo lo que pudo: la afonía también ha hecho estragos. Un indignado de Córdoba relató su emoción al llegar a Parquesur: “Había más gente esperándonos de los que reunimos en nuestras asambleas“.
El ambiente resultó más parecido a un fuego de campamento que a un acto político, probablemente porque la asamblea de ayer, calificada como “narrativa” por los organizadores, no pretendía más que celebrar el encuentro de los indignados de todo el país. El trabajo de discusión y debate político se reserva para hoy domingo y el lunes, en distintos lugares de la ciudad. Como Pulgarcitos de regreso a casa, los indignados de todas las marchas relataron cómo fueron recogiendo por el camino las migas de reivindicaciones de cada pueblo, donde los recibían con una banda de música, con besos y abrazos, o con botijos. Todos coincidieron en que el camino había resultado duro y satisfactorio.
Cuando uno de los miembros de la marcha nororiental aseguró que el aprendizaje había resultado “extremo”, pensé que la caminata de estos jóvenes ha tenido algo de reality político sin cámaras: convivencia con gente desconocida, pruebas distintas a superar cada día, búsqueda de alimento y cobijo. Con toda naturalidad han montado un Supervivientes que no tiene nada que envidiar al de Telecinco, aunque no lo hayan seguido millones de espectadores. A ninguna cadena se le ocurrió grabarlo, pero hubieran visto, por ejemplo, cómo los de la marcha Este (Valencia, Castellón, Alicante) contaban que lo más duro no había sido el cansancio, las ampollas o el sueño, sino abandonar cada mañana el pueblo que el día antes los había acogido con toda hospitalidad. Madrid no se quedó atrás como anfitriona: la columna nororiental fue recibida por la orquesta de Solsostenido, la misma que el 19J puso los pelos de punta a los manifestantes de Neptuno con su interpretación del Himno a la alegría. Ayer tocaron música Dixieland por la calle de Alcalá para animar los últimos kilómetros del recorrido.
La asamblea se desarrolló con el orden caótico habitual del 15M. Se hicieron videoconferencias con indignados de otros países. El intento de conectar con Amsterdam resultó fallido, y lo mismo ocurrió con Egipto. Cuando parecía que la vertebración internacional no iba a ser posible, se pudo finalmente establecer comunicación con Berlín: la eficacia alemana. Después le siguieron la capital francesa con su grito: “Paris c’est Sol, Paris c’est Sol” y otras más. A las 12 en punto hubo un recuerdo para las víctimas de Oslo y un grito mudo, como es tradicional en la medianoche de Sol.
Una cosa quedó clara: si en las últimas asambleas de la acampada madrileña, hace algo más de un mes, se apreciaba ya un fuerte cansancio, la llegada de las marchas consiguió galvanizar a los asistentes e infundir nuevos ánimos al movimiento. Anoche los indignados volvían a sentirse mayoría. Y lo festejaban. El ambiente lúdico se vio favorecido por el predominio de gente joven que con enorme desgaste físico culminaba su esfuerzo. Y probablemente también por aquello que señaló Emma Goldman hace un siglo: “Tu revolución no me interesa si no puedo bailar”.
LOS INDIGNADOS LE AGUANTAN EL PULSO A LA OPERACIÓN SALIDA
No sé si el movimiento 15-M lidera una revolución u otra cosa. Los que participan de él lo llaman revolución y así lo corean y así lo escriben en sus carteles y en sus pancartas: Revolución. Lo que está claro es que, sea lo que sea, y como podría haber dicho Gila, las revoluciones de ahora no son como las de antes, y eso que tienen muchos puntos en común con aquellas: requieren determinados estados colectivos de ánimo respecto a la injusticia, la moralidad y la sinrazón; exigen mucha voluntad por parte de los revolucionarios y necesitan soluciones claras para resolver los problemas identificados. Además, precisan de golpes de efecto (propaganda, en la más laica de sus acepciones) ante la opinión pública, que es, a fín de cuentas, quien tiene que hacer, o por lo menos tolerar, las revoluciones.
Supongo que las estructuras del 15-M (sus portavoces, sus asambleas de planificación y organización) llegaron a la conclusión de que pasar varios meses desenfocados, fuera de cámara, podía debilitar la imagen del movimiento, y supongo también que por eso -entre otras y, seguramente, más poderosas razones- se impusieron la complicada tarea de reunir un 24 de julio en las calles de Madrid -sólo unas horas después de cerrada la jornada con mayor volumen de tráfico del año- a unos cuantos miles de personas. Muy pocos colectivos (partidos, sindicatos y conferencias episcopales incluidas) serían capaces de implicar en estas fechas, en Madrid, a tanta gente, pero los ‘indignados’, ayer, le aguantaron el pulso a la operación salida.
Miles de personas (a ver qué dicen los alquimistas de las fotos de los colorines y los numeritos) respondieron a la llamada y se echaron a la calle para volver a gritar que esto se puede parecer a una democracia, pero que no lo es; que la crisis tienen que pagarla los que la provocaron; que los banqueros son culpables y que la política debe estar al servicio del pueblo y no de los políticos. En este asunto se volvió a registrar una imagen simbólica de calado. La policía sitió el Congreso de los Diputados mientras los concentrados coreaban No hay café, pa’tanta lechera o Este edificio es del pueblo. La presencia policial impidiendo a un colectivo pacífico el acceso no al interior, sino a los pies de los leones, a los aledaños de la supuesta sede de la soberanía popular, rechina en mi cabeza y no termina de encajar allí dentro.
La imagen ya se repitió, amplificada, durante la manifestación del 19-J, y entonces tampoco me gustó nada.
En cualquier caso, parece que el multitudinario recibimiento del sábado a los marchadores de la indignación llegados de todos los puntos del país y la masiva participación en la manifestación de ayer han conseguido dos cosas: recargar pilas desde el punto de vista interno y recordar a los de fuera otras dos cosas más: que los problemas siguen vivos y que una determinada forma de confrontar con ellos -la de la acción participativa, democrática y pacífica-, sigue viva también.
Algunos indignados expresaron su protesta desnudándose ante la sede del Banco de España. / Gustavo Cuevas (Efe)
Cuando me acercaba en Metro hasta Atocha –ahora a las revoluciones se acerca uno en Metro-, se me vinieron a la cabeza esas historias que hemos escuchado tantas veces sobre milicianos republicanos que se iban por la mañana a los distintos frentes de la afueras de Madrid y que, vencida la tarde, se volvían a casa en autobús, en tranvía, en bicicleta. Tuve la impresión de que en estos tiempos que nos ha tocado vivir es perfectamente posible que mientras en un lugar de la ciudad se está celebrando la revolución, en el resto, en el vasto paisaje del resto de la gran ciudad, nadie se entera de que hay una revolución celebrándose a solo unos minutos de su portal. Y tuve esa impresión porque la línea 4 de Metro, la que me llevó desde Esperanza hasta Goya, me pareció mucho menos revolucionaria que la línea 2; y ésta, por supuesto, mucho menos revolucionaria que la línea 1, con parada en Atocha, donde la revolución inundaba cada uno de los vagones y la gente rebosaba el optimismo del que no ha pagado el billete y no le han pillado. Esa clase de optimismo.
Hay otro asunto que no me resisto a comentar, aunque ponga en cuestión algunas de las cosas que dicen algunos ante las cámaras de las manipuladoras televisiones, que, por cierto, muchas de ellas lo son: “Todos los políticos son iguales”. Solo unos minutos antes de que la marcha partiera de Atocha, reparé -como diría mi mitad redicha- en una mujer con unos ojos verdes muy intensos repartiendo panfletos a los ‘indignados’. Tuve la impresión de que nadie la reconocía. Yo sí la reconocí. Era Ángeles Maestro, diputada de Izquierda Unida durante tres legislaturas. Ella, entre otras cosas, fue protagonista de una acción de auténtica indignada cuando se sacó una teta y amamantó a su hijo en plena sesión de la Comisión de Sanidad del Congreso, reclamando, de esta manera, un espacio para la conciliación de la vida laboral y familiar. Una adelantada a su tiempo. “Ángeles. ¿Qué tal? ¿Cómo te va? ¿Te acuerdas de mí?”, le pregunté. “Me acuerdo de ti”, me respondió, “pero no de tu nombre”. “Soy Pascual”, le dije. “Pascual, ¿cómo te va?”, me preguntó ella. “Estoy bien”, contesté yo. “¿Y tú qué haces aquí repartiendo octavillas?”, le dije. “Ya ves, echando una mano. Ya sabes”, me remató, “que lo coherente no tiene por qué ser lo corriente”. Nos despedimos y emprendimos, cada uno por su lado, la bonita marcha hasta Sol; la plaza, digo.
MALASAÑA NO ES WALL STREET
EXCELENTE CRÓNICA !!
URUGUAY, CAMPEÓN DE HOY Y DE SIEMPRE
FUENTE: www.as.com
Copa América 2011 | Uruguay 3 - Paraguay 0
Uruguay se proclama campeón de la Copa América
El combinado charrúa se impone tres cero ante Perú en la final y levanta su decimoquinta Copa América. Luis Suárez marcó el camino con el primer gol. Forlán rubricó luego el triunfo 'celeste' con un doblete.La Copa América 2011 fue conquistada por un Uruguay que despide honestidad futbolística en defensa, compromiso en la medular y talento en la delantera. Cuartos en el pasado Mundial de Sudáfrica, el grupo de Tabárez corona un ciclo exitoso en una final que no vio peligrar en ningún momento ante un Paraguay mojigato.
Uruguay: Muslera; Maximiliano Pereira, Lugano, Coates, Martín Cáceres (Godín, m.88); Alvaro González, Diego Pérez (Eguren, m.79), Arévalo Ríos, Álvaro Pereira (Cavani, m.63); Forlán y Luis Suárez.
Paraguay: Justo Villar; Piris, Verón, Da Silva, Marecos; Vera (Estigarribia, m.64), Riveros, Víctor Cáceres (Hernán Pérez, m.64), Ortigoza; Haedo Valdez y Zeballos (Lucas Barrios, m.76).
Goles: 1-0, m.11: Luis Suárez. 2-0, m.42: Forlán. 3-0, m.89. Forlán.
Arbitro: Salvio Fagundes (Brasil). Mostró cartulina amarilla a Víctor Cáceres (16') y Enrique Vera (57'), de Paraguay y a Diego Pérez (24'), Martín Cáceres (25'), Maxi Pereira (30'), Sebastián Coates (84'), de Uruguay.
Incidencias: Final de la Copa América 2011. 52.000 espectadores llenaron el Monumental de River Plate. Presidió el partido Joseph Blatter, presidente de la FIFA, que estuvo acompañado en el palco por el presidente de la CSF, Nicolás Leoz.
Paraguay: Justo Villar; Piris, Verón, Da Silva, Marecos; Vera (Estigarribia, m.64), Riveros, Víctor Cáceres (Hernán Pérez, m.64), Ortigoza; Haedo Valdez y Zeballos (Lucas Barrios, m.76).
Goles: 1-0, m.11: Luis Suárez. 2-0, m.42: Forlán. 3-0, m.89. Forlán.
Arbitro: Salvio Fagundes (Brasil). Mostró cartulina amarilla a Víctor Cáceres (16') y Enrique Vera (57'), de Paraguay y a Diego Pérez (24'), Martín Cáceres (25'), Maxi Pereira (30'), Sebastián Coates (84'), de Uruguay.
Incidencias: Final de la Copa América 2011. 52.000 espectadores llenaron el Monumental de River Plate. Presidió el partido Joseph Blatter, presidente de la FIFA, que estuvo acompañado en el palco por el presidente de la CSF, Nicolás Leoz.
Salir a no perder ante un tipo que lleva la palabra 'ganar' tatuada en el corazón es un suicidio. Paraguay lo hizo y fue triturado. Por los goles de Forlán y Suárez, y por el instinto de Arévalo Ríos y Pérez. Káiser y Ruso, pulmón y corazón charrúa. Uruguay se coronó en Monumental como la selección más laureada de Sudamérica con 15 títulos de Copa América.
Martino desconfía de su gente. El once titular paraguayo confirmó las sospechas. En el primer balón al área Cuates remató y Ortigoza evitó el gol con un clamoroso penalti que tuvo que ser expulsión. El árbitro lo obvió y todo continuó igual.
Uruguay, que desplegó su fútbol directo e incisivo, obtuvo premio a los 12 minutos. El clarividente Luis Suárez recortó y sacó un disparo tenso con la izquierda que besó el palo antes de entrar. ¿Cómo resetearía Martino a Paraguay? Uruguay, más por instinto que por estrategia, menguó a cancha propia para obligar a pensar a un rival acostumbrado a correr.
Y en esas estaban cuando Ortigoza recibió un balón de espaldas que Arévalo Ríos le madrugó y sirvió a Forlán. Cacha se sacudió los fantasmas con un zurdazo que enterró a Paraguay. Ganaba quien lo merecía, lo pretendía y ha convertido en oficio el triunfo: Uruguay.
La segunda parte plasmó la superioridad charrúa. Un equipo con una filosofía de juego centenaria. Luis Suárez, con su talento y su instinto de supervivencia, regaló a Forlán el tercer gol. Justo premio a quien sacrifica su ego goleador en este grupo. Sus defensas jerarquizan el oficio, sus laterales no regatean esfuerzos y su portero presume de sobriedad, en tiempos de metas exhibicionistas. No embelesa Uruguay, no eligió ese camino. Practica la honestidad futbolística. Engrandece el sentido grupal del fútbol en plena era de excelencias individuales.
La Copa América 2011, la de Messi y Neymar, finalizó coronada por Uruguay, primera persona del plural. 15 títulos le contemplan. Un equipo monumental. Una hinchada que anima al grito de "¡Volveremos, volveremos...!". En realidad, Uruguay nunca se fue. Ayer Diego Forlán ganó la Copa América. Como su padre, como su abuelo. Una estirpe de campeones. La de la República Oriental del Uruguay...
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ENHORABUENAAA !!! YO SOY CELESTE, CELESTE YO SOOOY !!CADEL EVANS VENCEDOR DEL TOUR DE FRANCIA 2011
El Tour diseñado para ser el mejor escenario de la revancha tan esperada entre Alberto Contador y Andy Schleck, más montaña para favorecer a ambos y al espectáculo, menos contrarreloj para darle más oxígeno y esperanzas al joven luxemburgués, se lo llevó finalmente un corredor de perfil más soso, menos explosivo, el rey de la paciencia y la coherencia, Cadel Evans, que responde al arquetipo inaugurado por Indurain, resistente en la montaña, inteligente en la ocultación de sus defectos, en la eficiencia, en la gestión de los momentos malos sin perder la cabeza, brillante en la contrarreloj. Un hombre, un sueño de casi un decenio: Evans, de 34 años y cinco meses, es el ganador de Tour más viejo de la posguerra.
Es una forma de verlo, obligatoria como es obligatorio siempre el elogio al campeón. "Y Evans se lo merece", dice Contador, el ganador de los dos años anteriores. "No ha tenido fallos. Ha sido el más fuerte".
Hay otras formas de mirarlo, claro. La mirada, por ejemplo, fija en el derrotado, la compasión que permite decir que Evans ganó porque Contador perdió. De los hermanos Schleck se puede decir que los derrotó porque subestimaron a Evans y sobrestimaron a Contador hasta la altura del miedo paralizante, el miedo a lanzarse en los Pirineos, donde, como un condenado a muerte al que se concede un aplazamiento de la sentencia a última hora, el campeón de Pinto recuperó la esperanza, pues la noche anterior, incluso, estuvo tentado de irse a casa, de abandonar. "El día de la segunda caída, cuando me enganché con Karpets
[camino de Saint Flour, novena etapa, la víspera del primer día de descanso] y me volví a golpear en la rodilla dañada en la caída anterior, me preocupé bastante", dice Contador, "pero decidí continuar".
A Contador le perdonaron en los Pirineos, dieron oxígeno a sus sueños de doblete Giro-Tour -terminó quinto finalmente el español, pero si hubiera ganado habría sido el primero que desde Pantani en 1998 lo lograba-, pero en los Alpes le ejecutaron finalmente. "Supe que había perdido el Tour definitivamente a seis kilómetros de la cima del Galibier, el día del ataque de Andy en el Izoard", dice. "Si no he podido ganar el Tour este año ha sido por diversas circunstancias adversas. Tuve muy mala suerte el primer día cuando perdí 1m 14s en el corte por la caída. Luego no pude eludir otras caídas y, sobre todo, la segunda que sufrí, que me dañó mucho la rodilla derecha, lo que mermó mi rendimiento en la montaña. Luego tampoco tenía la frescura del Giro, que me ha pasado factura en este Tour. Desde luego que el Giro no es la mejor preparación para el Tour".
Aquel día del Izoard, cuando Andy atacó, Contador sufrió también la soledad del que se ve sin equipo. Ninguno de sus equipiers logró mantenerse en la fuga del Agnello, donde habría servido de hombres puente para Contador, como los Leopard que guiaron a Andy por el valle hacia el Galibier. Ni Bjarne Riis, el dueño del equipo, ni Contador estaban plenamente satisfechos con la plantilla del Saxo, víctima del desmantelamiento provocado por los Schleck, que se llevaron con ellos al Leopard a los mejores del año anterior: Cancellara, Voigt, Fuglsang... Cuando Riis tuvo la confirmación del patrocinador, ya no había tan buenos corredores en el mercado.
Tampoco llegó Contador en las mejores condiciones al Tour, en una temporada condicionada por la incertidumbre de los flecos del clembuterol, del recurso al TAS por parte de la UCI y la Agencia Mundial Antidopaje.
Contador llegó en su mejor forma al Giro, donde arrasó, y mantener la mejor forma en el Tour, un mes después, ante corredores que solo planificaban la grande boucle, parecía imposible. "El doblete Giro-Tour en el ciclismo actual es muy difícil. Se necesita suerte en las dos, que el recorrido de ambas se adapte a tus características y contar con un superequipo. Dadas esas condiciones, quizás sea posible", dice Contador. "Si este año no lo he conseguido no ha sido tanto por la incertidumbre sobre la temporada que plantea el recurso al TAS, pues ya en diciembre hablamos de ir a por el doblete, como por las circunstancias adversas".
Después de la experiencia sufrida, no parece que Contador, consciente de que la gran gloria la otorga el Tour sobre todas las cosas, esté predispuesto para el próximo año, contando con que el TAS refrende la absolución española, volver a intentarlo. Sus planes, y ya se lo ha dicho a Riis, el que soñaba con el triplete, pasan por preparar el Tour sin pasar por el Giro y, si acaso, cerrar con la Vuelta, menos dura y más gratificante, donde le esperaría un baño de masas cotidiano.
CRÓNICA: TOUR 2011 - Una 'grande boucle' apasionante
Contador reflexiona sobre la dificultad de encadenar Giro y Tour y confiesa que se planteó retirarse el día de la segunda caída, antes de los Pirineos - Evans es el triunfo del 'arquetipo Indurain'
FUENTE: www.elpais.es / CARLOS ARRIBAS - París
El Tour diseñado para ser el mejor escenario de la revancha tan esperada entre Alberto Contador y Andy Schleck, más montaña para favorecer a ambos y al espectáculo, menos contrarreloj para darle más oxígeno y esperanzas al joven luxemburgués, se lo llevó finalmente un corredor de perfil más soso, menos explosivo, el rey de la paciencia y la coherencia, Cadel Evans, que responde al arquetipo inaugurado por Indurain, resistente en la montaña, inteligente en la ocultación de sus defectos, en la eficiencia, en la gestión de los momentos malos sin perder la cabeza, brillante en la contrarreloj. Un hombre, un sueño de casi un decenio: Evans, de 34 años y cinco meses, es el ganador de Tour más viejo de la posguerra.
Hay otras formas de mirarlo, claro. La mirada, por ejemplo, fija en el derrotado, la compasión que permite decir que Evans ganó porque Contador perdió. De los hermanos Schleck se puede decir que los derrotó porque subestimaron a Evans y sobrestimaron a Contador hasta la altura del miedo paralizante, el miedo a lanzarse en los Pirineos, donde, como un condenado a muerte al que se concede un aplazamiento de la sentencia a última hora, el campeón de Pinto recuperó la esperanza, pues la noche anterior, incluso, estuvo tentado de irse a casa, de abandonar. "El día de la segunda caída, cuando me enganché con Karpets
[camino de Saint Flour, novena etapa, la víspera del primer día de descanso] y me volví a golpear en la rodilla dañada en la caída anterior, me preocupé bastante", dice Contador, "pero decidí continuar".
A Contador le perdonaron en los Pirineos, dieron oxígeno a sus sueños de doblete Giro-Tour -terminó quinto finalmente el español, pero si hubiera ganado habría sido el primero que desde Pantani en 1998 lo lograba-, pero en los Alpes le ejecutaron finalmente. "Supe que había perdido el Tour definitivamente a seis kilómetros de la cima del Galibier, el día del ataque de Andy en el Izoard", dice. "Si no he podido ganar el Tour este año ha sido por diversas circunstancias adversas. Tuve muy mala suerte el primer día cuando perdí 1m 14s en el corte por la caída. Luego no pude eludir otras caídas y, sobre todo, la segunda que sufrí, que me dañó mucho la rodilla derecha, lo que mermó mi rendimiento en la montaña. Luego tampoco tenía la frescura del Giro, que me ha pasado factura en este Tour. Desde luego que el Giro no es la mejor preparación para el Tour".
Aquel día del Izoard, cuando Andy atacó, Contador sufrió también la soledad del que se ve sin equipo. Ninguno de sus equipiers logró mantenerse en la fuga del Agnello, donde habría servido de hombres puente para Contador, como los Leopard que guiaron a Andy por el valle hacia el Galibier. Ni Bjarne Riis, el dueño del equipo, ni Contador estaban plenamente satisfechos con la plantilla del Saxo, víctima del desmantelamiento provocado por los Schleck, que se llevaron con ellos al Leopard a los mejores del año anterior: Cancellara, Voigt, Fuglsang... Cuando Riis tuvo la confirmación del patrocinador, ya no había tan buenos corredores en el mercado.
Tampoco llegó Contador en las mejores condiciones al Tour, en una temporada condicionada por la incertidumbre de los flecos del clembuterol, del recurso al TAS por parte de la UCI y la Agencia Mundial Antidopaje.
Contador llegó en su mejor forma al Giro, donde arrasó, y mantener la mejor forma en el Tour, un mes después, ante corredores que solo planificaban la grande boucle, parecía imposible. "El doblete Giro-Tour en el ciclismo actual es muy difícil. Se necesita suerte en las dos, que el recorrido de ambas se adapte a tus características y contar con un superequipo. Dadas esas condiciones, quizás sea posible", dice Contador. "Si este año no lo he conseguido no ha sido tanto por la incertidumbre sobre la temporada que plantea el recurso al TAS, pues ya en diciembre hablamos de ir a por el doblete, como por las circunstancias adversas".
Después de la experiencia sufrida, no parece que Contador, consciente de que la gran gloria la otorga el Tour sobre todas las cosas, esté predispuesto para el próximo año, contando con que el TAS refrende la absolución española, volver a intentarlo. Sus planes, y ya se lo ha dicho a Riis, el que soñaba con el triplete, pasan por preparar el Tour sin pasar por el Giro y, si acaso, cerrar con la Vuelta, menos dura y más gratificante, donde le esperaría un baño de masas cotidiano.
El podio de París
- GENERAL
1. Cadel Evans (AUS) BMC
2. Andy Schleck (LUX) Leopard
3. Frank Schleck (LUX) Leopard
4. Thomas Voeckler (FRA) Europcar
5. Alberto Contador (ESP) SAXO BANK
6. Samuel Sánchez (ESP) Euskaltel
7. Damiano Cunego (ITA) Lampre
8. Ivan Basso (ITA) Liquidgas
9. Tom Danielson (USA) GARMIN
10. J.C. Peraud (FRA) ALM
- EQUIPOS
1. Garmin (Estados Unidos)
2. Leopard (Luxemburgo)
3. AG2R (Francia)
- GANADORES
Montaña: Samuel Sánchez Euskaltel
Regularidad: Mark Cavendish (Reino Unido) HTC
Jóvenes: Pierre Rolland (Francia) Europcar
EL VENCEDOR MÁS JUSTO
ALBERTO CONTADOR
SAMUEL SÁNCHEZ
1. Cadel Evans (AUS) BMC
2. Andy Schleck (LUX) Leopard
3. Frank Schleck (LUX) Leopard
4. Thomas Voeckler (FRA) Europcar
5. Alberto Contador (ESP) SAXO BANK
6. Samuel Sánchez (ESP) Euskaltel
7. Damiano Cunego (ITA) Lampre
8. Ivan Basso (ITA) Liquidgas
9. Tom Danielson (USA) GARMIN
10. J.C. Peraud (FRA) ALM
- EQUIPOS
1. Garmin (Estados Unidos)
2. Leopard (Luxemburgo)
3. AG2R (Francia)
- GANADORES
Montaña: Samuel Sánchez Euskaltel
Regularidad: Mark Cavendish (Reino Unido) HTC
Jóvenes: Pierre Rolland (Francia) Europcar
EL VENCEDOR MÁS JUSTO
ALBERTO CONTADOR
SAMUEL SÁNCHEZ
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