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ALL THE BEST LOCATIONS ARE LOCATED ON THE MARGINS

27 ago 2012

DUST & BONES - NUEVO SINGLE DE DARKSOUND

ESGUINCES VERBALES

Hay matrimonios cuyos cónyuges aparecen unidos por coordinación o subordinación, los hay meramente yuxtapuestos en el peor sentido

 
FUENTE: www.elpais.es

La conjunción gramatical es una de las piezas más pequeñas del motor de la frase. Se utiliza para unir oraciones o palabras y establecer entre ellas relaciones jerárquicas que reflejan los escalafones de la vida. Quiere decirse que las conjunciones sirven para saber quién manda. Cuando escribo en el BOE “te quito la paga extraordinaria porque eres un funcionario de mierda”, resulta que el “porque”, una modestísima conjunción, articula dos oraciones (“te quito la paga extraordinaria” y “eres un funcionario de mierda”) al modo en que la rodilla y el codo articulan, respectivamente, las dos partes de que se componen la pierna y el brazo. Las articulaciones son tan importantes para mantener el statu quo que, a la hora de amputar, no es lo mismo que te corten por debajo o por encima de la rodilla, por debajo o por encima del brazo. Si el cirujano logra salvar la articulación, la prótesis que sustituya al miembro perdido resultará más eficaz.

Gracias entonces a ese humilde “porque”, una palabra de dos sílabas que además carece de otro significado que el meramente gramatical, estas dos oraciones pueden andar juntas por la vida. Y cuando nosotros las vemos saliendo de la boca de un ministro o escritas en un papel con membrete, adivinamos enseguida cuál es la principal y cuál es la subordinada porque reflejan una jerarquía copiada del orden de la existencia. En otras palabras, yo sé quién es el funcionario de mierda al que reducen el sueldo y quién el ministro que ordena reducirlo. ¿Sirve o no sirve la conjunción para saber quién manda?

Hay conjunciones que sirven también para subir el IVA, como cuando Rajoy, por ejemplo, dice: “Ese asunto no está ahora mismo encima de la mesa, pero…”. Da igual lo que venga detrás del “pero”…, que es la conjunción, porque el significado es que subirá el IVA. A veces, aunque el “pero" no está explícito, funciona con idéntica eficacia. Si Rajoy afirma que no está en condiciones de asegurar que pedirá el recate, lo que quiere decir es que lo pedirá. El “pero” que vendría a continuación, y que ha escamoteado al público, es, aunque invisible, de tal tamaño que no queda otra. Los huesecillos del tobillo tampoco se ven y nadie duda de su eficacia. Una amiga se hizo un esguince nada más comenzar las vacaciones, o como se llame lo de este año, y está la pobre en un ay. Las conjunciones son muy dadas a los esguinces, sobre todo cuando salen de la boca de Rajoy y Montoro, aunque también de la de Ana Mato o de la de Soria, o de la de Morenés. Por no hablar del ministro de Cultura, que pronuncia todo el rato frases descoyuntadas (o con los huesecillos del talón hechos polvo), a las que su subsecretario, el pobre Lassalle, no hace más que poner férulas a fin de enderezarlas para que las dos partes de la oración, aunque rígidas, se mantengan más o menos en pie.

Hay tantas formas de articulación gramatical como de articulación existencial. La yuxtaposición, que es una de ellas, consiste en unir oraciones sin recurrir a ningún tipo de conjunción. Oraciones sin rótula, podríamos decir, o sin astrágalo, o sin lo que haya en el codo, que no me viene ahora.

En lugar del nexo convencional, la yuxtaposición utiliza pausas o comas, como cuando decimos “llegué, vi, vencí”.

Yuxtaponer significa colocar una cosa junto a otra. En un libro de cuentos, por ejemplo, los relatos aparecen uno al lado del otro sin otro vínculo que la página que los separa para dar paso al siguiente. En la mayoría de las oraciones yuxtapuestas, sin embargo, a menos que estén tan descoyuntadas como aparentan, hay un vínculo invisible que indica algún tipo de relación entre ellas. Así, en “llegué, vi, vencí" se establece una sucesión temporal, lo mismo que en “murió mamá, la enterramos, nos entregamos al dolor”.

También los buenos libros de relatos están recorridos por un hilo conductor, que, visible o no, somete a cierta unidad la diversidad que los caracteriza.
En la vida, la yuxtaposición suele obedecer también a algún criterio unitario.

Los frascos de especias, en el supermercado, aparecen unos al lado de los otros y ordenados por orden alfabético. Especias y alfabeto, tales son sus puntos de articulación. Un Corte Inglés en el que los calcetines aparecieran mezclados con los hígados de pollo sería un Corte Ingles desquiciado. No existe de momento esa clase de Carrefour, pero del mismo modo que hay matrimonios cuyos cónyuges aparecen unidos por coordinación o subordinación, los hay meramente yuxtapuestos en el peor sentido de la palabra. Están juntos, sí, pero como podrían estar juntos un alicate y un rodaballo. No hay vínculo secreto que los articule, para alcanzar ese grado de unidad mínimo que les permita disfrutar, no sé, de ir del brazo al cine.

Viene todo esto a cuento de nuestros ministros. Los miembros de un Gobierno deberían estar unidos fundamentalmente por relaciones de coordinación. Coordinar, según el diccionario, significa, de un lado, disponer las cosas metódicamente y, de otro, concertar medios, esfuerzos, etc. para una acción común. Cuando decimos “Ministerio de Economía y Hacienda”, por ejemplo, estamos simbolizando con esa “y” copulativa los intereses que unen ambos departamentos. Ahora no lo decimos porque los ministerios de Economía y Hacienda aparecen yuxtapuestos. Están colocados el uno al lado del otro, sí, pero con la misma eficacia que en un supermercado loco venderían las máquinas de cortar césped en la misma sección que el menaje de cama. De hecho, Montoro y Guindos son lo más parecido a uno de esos matrimonios ya citados cuyos cónyuges están juntos por una equivocación del reponedor de mercancías.

Economía y Hacienda metaforizan la relación gramatical existente entre el resto de los departamentos. Uno sigue con paciencia infinita las declaraciones de unos y de otros en busca de una sintaxis conocida y no halla más que un conjunto de personas yuxtapuestas sin otra intención que la de hacer bulto y aguantar en el puesto, que debe de ser una bicoca. Imaginamos las reuniones del Consejo de Ministros como una suerte de cajón de sastre donde Industria y Cultura y Fomento e Interior, por citar solo unos pocos departamentos, conviven en una suerte de sálvese quien pueda al modo en que una nevera rota y una mesilla de noche desencolada conviven en un guardamuebles, sin otro criterio que el de ocupar el menor espacio posible. Los ministros del Gobierno ocupan poco espacio, pero ni siquiera esas apreturas a las que les obliga el pánico sirven para coordinar o subordinar, solo para yuxtaponer, aunque no, por desgracia, en el sentido gramatical del término. Una relación imposible.

ESPECTACULAR ARTÍCULO DE JUAN JOSÉ MILLÁS !!!
 

22 ago 2012

SOBRE LA DESAPARICIÓN DE MONAGO EN TWITTER O NO !!


FUENTE: www.alasombradeltomate.es
 
Ayer subí sobre las 14:00 a este blog un pantallazo de un tweet, que a esa hora ya había sido borrado, que Jose Antonio Monago y Presidente de Extremadura había hecho sobre las 12:00 y poco después fue retuiteado por su ex-Community Manager, ¿Último favor?

A0wiwYcCAAAMCGs in Sobre la desaparición del Twitter de Monago. O no. A eso de las 18:40 de la tarde buscando alguna explicación del tweet me encuentro que Twitter dice que el usuario del Presidente de Extremadura J.A. Monago no existe. Como tengo dudas si es fallo de la red social o consecuencia del ya “famoso” tweet, lo comento en mi propio Twitter y bastante gente me responden que a ellos Twitter les dice que ese usuario no existe.

Actualizo el post y se empieza a liar parda en Twitter. Algunos bromeaban si lo que había conseguido Monago es el record de gente bloqueada. Otros si cumpliendo su promesa electoral se había cortado el dedo y por eso ya no iba a poder twittear desde su móvil.

A las 21:56 primeras explicaciones desde el PP de Extremadura: han sido los hijos del Presidente quienes hicieron el record. ¿Les suena la excusa?. Además, otras fuentes añaden que “tras compartir la puntuación con sus seguidores, el Twitter del presidente quedó bloqueado”.
¿Se lo creen? Lo mismo lo de los hijos es verdad pero… ¿Los hijos del Presidente de Extremadura juegan con una importante herramienta de trabajo de su padre? ¿Con el móvil pagado por todos los extremeños? ¿Se imaginan que en vez de compartir tan exitoso record comparten en Twitter alguno de los teléfono de contacto de su padre, el de Mariano Rajoy por ejemplo?

Todo ha sido una “espantá” más o menos duradera. El actual Presidente de Extremadura nunca ha entendido ni entenderá Twitter.  Solo le sirve para decir lo buenos que es él. En cuanto tiene que debatir, o no quiere, o no puede, o no sabe, y bloquea a todo twittero que se le ponga por delante.

Somos demasiados los extremeños bloqueados por nuestro Presidente. No tantos como indica la imagen de este post (es un fake) pero…

Pues bien, Jose Antonio Monago no ha abandonado Twitter, o por lo menos de momento. El usuario @JAMonago probablemente vuelva, y vuelva a ser de Jose Antonio Monago, ya que si el propio Monago o quien le gestione la cuenta, o alguno de sus hijos, no cambian la url del usuario, Twitter se lo reserva durante 30 días, y lo podría recuperar simplemente con el email con el que hasta ayer Monago gestionaba su Twitter.

Vamos, que el Presidente de Extremadura no se ha hecho un Bañez, sino un Guadiana.
 
 
Como en Extremadura no está pasando nada…

Tweet-monago-juego in Trabajando por Extremadura y los extremeños.

Y además curioso, lo publica el Presidente de Extremadura, supongamos que en un descuido, y cuando se da cuenta lo borra. Pero mientras, su ex-Community Manager (quien debería saber de nuevas tecnologías y redes sociales) como lo cree importantísimo lo retuitea.

Nota: todo lo sucedido con el Twitter de J. A. Monago en este otro post: Sobre la desaparición del Twitter de Monago. O no.

7 ago 2012

ANA PASTOR: "ME DESTITUYEN POR HACER PERIODISMO"

La televisión pública prescinde de la presentadora de 'Los desayunos de TVE 

La periodista ha sido señalada reiteradamente por responsables del PP 

RTVE asegura en una nota que se le ofreció un programa nocturno. La reportera lo niega
FUENTE: www.elpais.es / Rosario G. Gómez - Madrid

“Me destituyen por hacer periodismo y por una decisión política”. Sin medias tintas, contundente, enérgica y categórica, Ana Pastor  explicaba así el final su paso de tres años por  Los desayunos de TVE. A mediodía, la cadena anunciaba en una nota de apenas cinco líneas que la periodista finalizaba su etapa en TVE tras haber rechazado una oferta para presentar un programa semanal en la franja de noche: “Ha declinado el ofrecimiento que le ha hecho el director de los Servicios Informativos de TVE, Julio Somoano, para dirigir y presentar un programa de entrevistas en el late night de la televisión pública”, señalaba la corporación.

La versión de Pastor es bien distinta. “Pensaba que me iban a ofrecer algo. Pero nunca hubo nada concreto. Somoano me llamó y me propuso que reflexionáramos juntos sobre el futuro. ‘Algo que se te dé bien, como las entrevistas’, me dijo. Pero no hubo nada concreto. Todo eran vaguedades. Improvisaba y repetía que ya veríamos de aquí a enero”, recuerda Pastor. “No quieren decir que es un despido, pero es así. No estoy dispuesta a cobrar dinero público por hacer pasillos”, sostiene la periodista, que firmó con la televisión pública un contrato indefinido que concluirá, previsiblemente, dentro de un par de semanas.

Mucho antes de que TVE diera por finalizada la “brillante” etapa de Pastor en la cadena, donde llegó en 2006 para presentar 59 segundos, la periodista había sido señalada por dirigentes del PP. Famoso fue el rifirrafe que protagonizó en antena con Dolores de Cospedal en abril del año pasado. La periodista salió en defensa de los profesionales cuando la secretaria general el PP cuestionó durante una entrevista en Los desayunos la neutralidad de TVE. “Creo que en el ámbito de la información no se ve la imparcialidad que debería tener una televisión pública”, dijo Cospedal.

También el portavoz del PP en la comisión de control parlamentario de RTVE, Ramón Moreno Bustos, puso en la picota a la presentadora. En su blog, el diputado comparaba el “amable y zalamero” trato que Pastor dispensaba a los socialistas, frente a “la impertinencia y el hostigamiento” que mostraba con los invitados procedentes de las filas del PP. Y tras asegurar que “no se están haciendo las cosas bien”, remataba: “Mucho antes de Ana Pastor, ya existían Los desayunos de TVE y existirán después con infinitas posibilidades de mejorar”.

Pero en el PSOE no todos veían el programa como un paseo de rosas. José Bono, por ejemplo, se sintió tan incómodo cuando fue interrogado de manera persistente sobre la candidatura de Carme Chacón a la secretaría general de los socialistas que se dirigió a la presentadora llamándola “señorita Rottenmeier".

“Es evidente”, mantiene ahora Pastor, “que a los políticos no les gustan las entrevistas incómodas. Pero en mi caso ha habido una campaña de un sector de PP, aunque me consta que no todo el mundo en Moncloa comparte la decisión de TVE de despedirme”.

La destitución de la presentadora se une a las anunciadas ayer en Informe semanal y La noche en 24 horas, programas dirigidos por Alicia G. Montano y Xabier Fortes, respectivamente.

18 jul 2012

VALE QUE APOYEMOS A LOS MINEROS PERO... ¿A LOS FUNCIONARIOS?

FUENTE: www.eldiario.es


Los bomberos de Madrid se manifiestan contra los recortes. Foto: Flickr de Adolfo Indignado Cuartero.

La semana pasada fuimos muchos los que entonamos el “soy minero” para sumarnos a la lucha de quienes marchaban hacia Madrid desde las comarcas mineras. Esta semana somos también muchos los que apoyamos la protesta de los funcionarios. Tal vez no seamos tantos ahora como los que aplaudíamos a los integrantes de la ‘marcha negra’, y tampoco extrañaría, pues todo lo que en los mineros es admiración y cariño acumulado durante siglos, en el caso de los funcionarios es vilipendio y caricatura también de siglos. Si en el imaginario popular los mineros son los héroes de la clase obrera, en ese mismo imaginario los funcionarios suelen aparecer como un cuerpo gandul, parásito y privilegiado, material abundante para chistes y diana fácil para el resentimiento de los trabajadores más explotados.

Como comprenderán, no voy a perder un minuto en desmentir esa imagen negativa.

No lo haré por varios motivos: porque tenemos todo el año para señalar deficiencias y proponer cambios en la función pública, y hacerlo en el momento en que son atacados es hacerle el juego a los atacantes. Y porque diga lo que diga, siempre aparecerá alguien dispuesto a negar la mayor y relatar una larga lista de faltas cometidas por funcionarios de las que ha sido testigo. Que entre los funcionarios hay actitudes indolentes, desleales y aprovechadas, por supuesto: como las hay en cualquier rincón de un país como este, donde todo un ex presidente de la patronal se dedica a esconder dinero en Suiza tras arruinar varias empresas. Y digo más: lo natural sería que se extendiesen los comportamientos indolentes, desleales y aprovechados, pues poca entrega, compromiso y esfuerzo cabe esperar de quienes son maltratados una y otra vez. 

Lo importante es que, pese a estar tan arraigados en el imaginario popular esos tópicos antifuncionarios, estos días la solidaridad con los trabajadores públicos está siendo grande. Seguramente mayor de la que podía esperar el Gobierno, que quizás contaba con que el recorte a los “privilegiados” funcionarios sería aceptado e incluso aplaudido por quienes peor lo están pasando, pero no está siendo así.

Una vez más, como pasó con los mineros, la calle se convierte en espacio recuperado donde se producen intensos encuentros y reencuentros, marcados por gestos de emoción colectiva: otra vez vemos abrazos, muestras espontáneas de apoyo, cláxones acompañando los cortes de tráfico, y hasta policías que dejan escapar señales de simpatía, funcionarios ellos también al fin y al cabo. También en las redes sociales se multiplican los mensajes y campañas insólitas, como ese rotundo “gracias funcionarios” tan extendido, y que en otro momento tal vez habría sonado a broma a no pocos que hoy lo enarbolan.

Que recibamos con abrazos a los mineros tiene un pase, no sorprende a nadie, por esa condición heroica que conservan desde hace siglos. Pero que nos pongamos cariñosos con los funcionarios son palabras mayores, debe de pensar el Gobierno, que confiaba en que en tiempos de escasez no nos conmovería el hachazo a quienes disfrutan de tantos privilegios: seguridad laboral, días de libre disposición, trienios, ayudas sociales, horarios decentes y por lo general condiciones menos abusivas que en la empresa privada… Es decir, derechos laborales legítimos a los que todos deberíamos aspirar, y que en el nuevo lenguaje de estos tiempos se convierten en privilegios que deben ser eliminados para igualarnos a todos por abajo. Imagino el desconcierto del presidente y sus ministros: “Si los parados, los precarios, los ajustados y los desposeídos apoyan a los privilegiados, estamos perdidos”.

Ayer todos éramos mineros, hoy todos somos funcionarios, de la misma forma que todos somos parados (con los que se ensaña cruelmente el Gobierno), todos somos cuidadores de personas dependientes (cuyo optimista “derecho de la dependencia” se ha esfumado en cuanto han adelgazado las vacas gordas de ayer), y mañana si hace falta todos seremos jubilados (pues las pensiones no están a salvo de próximos tijeretazos).

Sigan la línea de puntos y encontrarán cuál es el común denominador de todos los colectivos afectados por la crisis y las políticas anticrisis: no lo es ser ciudadanos, pues ni la crisis ni las políticas de recortes afectan por igual a todos los ciudadanos (ahí están los ciudadanos banqueros, los ciudadanos ejecutivos o los ciudadanos con grandes fortunas). Lo que une a todos los colectivos sacrificados es que son trabajadores. Así se entiende mejor: trabajadores mineros, trabajadores públicos, trabajadores en paro, trabajadores que cuidan personas dependientes, trabajadores jubilados.

Puede parecer una obviedad a estas alturas, pero de repente los mineros o los funcionarios toman la calle y nos lo vuelven a recordar: que la llamada crisis es un expolio de dimensiones históricas a los trabajadores; un saqueo de nuestro trabajo, nuestros salarios, nuestros derechos, nuestros servicios públicos; una transferencia de riqueza desde los bolsillos mermados de la clase trabajadora hacia las cuentas blindadas de los campeones de la crisis, los que no pagan precio por sus errores ni sufren los recortes.

En eso consiste la llamada crisis, y sólo cuando seamos del todo conscientes de que no es sólo un asunto de ciudadanía indignada sino de trabajadores en lucha, seremos capaces de contener ese expolio.